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EN LA VOLUNTAD DE ALLAH Testimonio de Conversión
"Allah abre al Islam el pecho de aquél a quien Él quiere dirigir. Y estrecha y oprime el pecho de aquél a quien Él quiere extraviar, como si se elevara en el aire"
El Sagrado Corán: Capítulo 6, Aleyah 125 |
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Mi conversión hacia el Islam no fue por motivos personales, sino que se dio por la voluntad de Allah, alabado sea, en un momento determinado de mi vida.
Desde mi niñez ya estaba ligado al amor de la religión, que sentía en mi corazón pulsaciones infinitas que emanan de Allah. Su presencia me era connatural que a través de mis juegos de infancia respiré la tierra, sentí el aire y el agua y veía los árboles y el cielo; de esa manera aprendí a conocer la manifestación y omnipotencia divina de Allah.
Durante mi adolescencia mi madre me relata un sueño suyo con respecto a mi nombre Yibril y sin saber que más tarde lo llevaría en la Umma (Comunidad musulmana) a partir de la Shahada (Testimonio de conversión al Islam).
Por aquellos años , antes de la conversión, me interesé mucho por las religiones del mundo e inicié una serie de estudios autodidácticos de ello y de una o cierta forma los ponía en praxis también.
Luego de ello me sumí en una etapa oscura en mi vida, como si fuese una prueba de fe hacia lo divino. La filosofía escéptica y nihilista imperaban en mi mente y poco a poco mi alma se socavaba en lo caótico del existir, había perdido la dirección y carecía de un centro o eje espiritual en la vida y el Yahannam (estado infernal) se aperturaba en mi ser.
Mi existencia giraba y giraba y fue en el mes de abril del año 2001 que sucedió algo extraño en mí, como si fuese un aliento de salvación, era como que alguien había insuflado mi alma y todo mi ser despertaba en la serenidad y la paz y comprendí entonces que a través de la benevolencia y dación de amor que emana de Allah, el hombre puede dignificarse en la vida.
Ahí empezó mi cercanía al Islam que se dio en diversas formas a medida que lo conocía: Música, Tradición, Filosofía y Religión. Siempre se ha enfatizado en la historia de las religiones por autores occidentales que el Islam es la última tradición manifestante de Dios en el mundo y cronológicamente es así y es en ese punto en donde los hombres deben sumirse ante su misericordia y clemencia, ya que todo ello implica tener un centro único hacia la divinidad de Allah, alabado sea.
En diciembre del año 2004 me acerqué a la Musallah de Lima, en donde la hermandad musulmana me recibió con sinceridad y en un momento determinado tuve la intención de hacer la Shahada, pero sólo Allah sabe en que momento será.
Ya en la primera quincena de enero del 2005, mientras caminaba por una calle, iba cavilando en que momento sería mi conversión, de pronto encontré en el trayecto una llave nueva de puerta, la tomé y me dije: “Esta es la llave que me abrirá las puertas del Islam”. Al día siguiente, 16 de enero del presente año hice la Shahada por la voluntad de Allah, alabado sea. Y solo Él sabe y ordena al hombre para encaminarlo en la senda recta y solo a Él le debemos la gratitud por estar aquí presentes, la veneración por el transcurso de los días que respiramos y la postración por Su gracia divina que ilumina nuestros corazones.
Debo citar aquí una aleya de la Sura de la Luz que da la cabal comprensión de su voluntad:
Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara, la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia su luz a quien quiere. Allah moldea sus parábolas para los hombres y Allah conoce todas las cosas. (Corán, XXIV, 35)
Yibril Ibn Mekkah |