MÉRITO ESPECIAL DEL VIERNES,

EL DÍA DE LA ORACIÓN EN CONGREGACIÓN

Por el Sheikh Muzaffer Ozak

 

 

En el Corán se menciona específicamente al Viernes como un día bendito. Hay un momento durante el Viernes cuando la felicidad está disponible para aquellos que no lo dejan pasar descuidadamente. Debido a eso, los viernes los nobles Compañeros solían ir temprano a la mezquita, mucho antes de la oración en congregación, corriendo una carrera para atrapar ese momento bendito.

 

La práctica de ir temprano para la oración del Viernes fue el primero de todos los actos de adoración y hábitos ejemplares que se abandonaron en el Islam. Los Musulmanes introdujeron la primera mala innovación en el Islam cuando empezaron a presentarse tarde para las oraciones del Viernes y empezaron a desperdiciar ese día con un irresponsable desconocimiento de su virtud especial.

 

La oración del Viernes es el Peregrinaje del pobre. El mérito del Peregrinaje le aguarda a cualquier Musulmán que cree en él, hace las abluciones completas y asiste a la oración del Viernes con ropas limpias.

 

Cualquier niño que nace un Viernes está bendecido con buena fortuna en honor al día. Nuestro Maestro, el Más Noble Mensajero, nos informa que cualquier verdadero creyente que muere un Viernes, muere como un mártir. Esto lo sabemos por la siguiente noble Tradición: “El que muere en el Día de la Congregación”, dijo el Profeta bendito, “muere como un mártir”.

 

En Su sabiduría, el Señor creó este universo en seis días. Comenzó Su trabajo un Domingo y lo terminó un Viernes. En un Viernes, le dieron al venerable Adán su alma. Fue en un Viernes, que el arrepentimiento del venerable Adán fue aceptado en la corte del Todopoderoso. El venerable Adán fue creado en un Viernes, y fue en un Viernes que murió. La Resurrección empezará en un Viernes. En un Viernes sonará la Trompeta.

 

 

De acuerdo a Aws ibn Aws, el mensajero de Allah, las bendiciones y la paz sean con él, dijo: “El más excelente de vuestros días es el Día de la Congregación”.

 

 

Dirigiéndose a sus nobles Compañeros, el Mensajero, la paz sea con él, dijo un día: “Salúdenme los Viernes, porque la virtud del Viernes es tal que las bendiciones que hagan ese día me serán presentadas”. Los Compañeros preguntaron: “¿Debemos seguir deseándote bendiciones después de tu partida al Más Allá?” “¡Sí, háganlo!” respondió. Luego le preguntaron: “¿Cómo podrán alcanzarte nuestras bendiciones cuando tu cuerpo se haya descompuesto y convertido en polvo?”. Nuestro Maestro, el orgullo de Adán, respondió: “¿Cómo pueden hacer una pregunta semejante? ¿Acaso no saben que el Señor Glorificado y Exaltado le prohibió a la tierra consumir los cuerpos de los venerables Mensajeros?”

Irshad, del Sheikh Muzaffer Ozak