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Los Cuatro Venenos del Corazón De los trabajos de Ibn Rajab al-Hanbali, Ibn Al-Qayyim al-Jawziyya e Imam Ghazali |
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"Y se constante (Oh Mohammad) en la compañía de aquellos que invocan a su Señor (tus compañeros que recuerdan a su Señor con glorificación, ruegos y oraciones y otras obras pías, etc.) mañana y tarde anhelando Su faz, y no apartes tus ojos de ellos por deseo de la vida de este mundo ni obedezcas a aquel del que hemos hecho que su corazón esté descuidado de Nuestros recuerdo; uno que sigue sus propias pasiones y cuyo asunto (actos) se han perdido." El Santo Corán 18:28. Has de saber que todos los actos de desobediencia son veneno par el corazón y que causan su enfermedad y su ruina. Sus resultados discurrirán por supuesto, contra los deseos de Alá, así que la enfermedad se ulcera y aumenta. Ibn al-Mubarak dijo: he visto acciones equivocadas matando corazones. Y su degradación les puede llevar a volverlos adictos a esas malas acciones. Darle la espalda a las acciones equivocadas da la vida a los corazones, Y oponer a tu ego es lo mejor para ello. Quienquiera que se preocupe por la salud y la vida del corazón, debe alejarlo de los efectos de tales venenos, y entonces protegerlo evitando nuevos. Si él toma uno por error, debe acelerar para erradicar su efecto volviéndose arrepentido hacia Allah, haciendo también actos buenos que borrarán sus acciones equivocadas. Por los cuatro venenos nos referimos a la charla innecesaria, a la mirada desenfrenada, al exceso de alimentos, y al frecuentar malas compañías. De todos los venenos, éstos son los más expandidos y los que tienen el mayor efecto sobre el bienestar de un corazón.
Palabras Innecesarias Se nos informa en el al-Musnad, por la autoridad de Anas, que el Profeta (s) dijo: "La fe de un sirviente no se corrige hasta que el corazón se corrige, y el corazón no se corrige hasta que su lengua se endereza." [1] Esto muestra que el Profeta ha hecho que la purificación de la fe esté condicionada a la purificación del corazón, y la purificación del corazón condicionada a la purificación de la lengua. At-Tirmidhi relata en un hadith bajo la autoridad de Ibn Umar: "No hables en exceso sin recordar a Alá, porque ese discurso excesivo sin la mención de Allah provoca que el corazón se endurezca, y la persona más alejada de Alá es una persona con un corazón duro." [2] Umar Ibn al-Khattab, que Alá esté complacido con él, dijo: "Una persona que habla demasiado es una persona que se equivoca a menudo y alguien que a se equivoca a menudo, a menudo comete acciones equivocadas. El Fuego tiene prioridad sobre un pecador tan frecuente." [3] En un hadith relatado por la autoridad de Mu'adh, el Profeta (s) dijo, "¿No te dije cómo controlar todo eso?" Dije, "Sí lo hiciste, ¡Oh! Mensajero de Alá." Así que él sujetó su lengua entre los dedos, y dijo: "Refrena esto." Dije yo, "Oh Profeta de Alá, ¿somos responsables por lo que decimos?" El (s) dijo, "Que tu madre sea privada de tu perdición ¿Hay algo que dé con más personas con sus rostros (o él dijo 'con sus narices') en el Fuego que lo que cosechan las lenguas?" [4] Lo que es significa aquí 'la cosecha de las lenguas' es el castigo por decir las cosas prohibidas. Un hombre, por sus acciones y palabras, siembra las semillas de lo bueno o de lo malo. En el Día de la Resurrección él cosechará sus frutos. Los que sembraron las semillas de los buenos actos y las buenas palabras cosecharán el honor y las bendiciones; los que sembraron las semillas de las malas palabras y los actos malos cosecharán sólo pena y remordimiento. Un hadith relatado por Abu Huraira dice: "Lo que causa en su mayor parte que las personas sean enviadas al Fuego son dos aperturas: la boca y las partes íntimas." [5] Abu Huraira relató también que el Mensajero de Alá dijo, "El sirviente habla palabras, de cuyas consecuencias no se da cuenta, y por las que es mandado hacia las profundidades del Fuego a una distancia mayor de la que existe entre el este y el oeste."[6] El mismo hadith fue transmitido por at-Tirmidhi con leves variaciones: "El sirviente dice algo que él piensa que es inocuo, y por lo que será hundido en las profundidades del Fuego por más de setenta otoños." [7] Uqba ibn Amir dijo: "Dije: "Oh Mensajero, ¿Cuál es nuestra mejor manera de sobrevivir?' El, que Alá lo bendiga y le de paz, contestó: "Protege tu lengua, haz de tu casa capaz de dar refugio a tu intimidad, y llora por tus equivocaciones." [8] Se relata bajo la autoridad de Sahl ibn Sa'd que el Profeta dijo, "A quienquiera que pueda garantizar lo que está entre sus mandíbulas y sus labios, le garantizo el Jardín." [9] También se relata por Abu Huraira, que Alá esté complacido con él, que el Profeta, que Alá lo bendiga y le de paz, dijo, "Permitid a quienquiera que crea en Alá y en el Ultimo Día que hable bien o que se quede en silencio." [10] Así hablar puede ser o bueno, en cuyo caso es recomendable, o malo, en cuyo caso es haram. El Profeta (s) dijo: "Todo lo que dicen los hijos de Adán va contra ellos, excepto cuando recomiendan lo bueno y prohíben lo malo, y el recuerdo de Allah, Glorioso y Poderoso." Esto fue relatado por at-Tirmidhi e Ibn Ma'jah con la autoridad de Umm Habiba, que Alá esté complacido con él. [11] Umar ibn al-Khattab visitó a Abu Bakr, que Alá sea complacido con ellos, y lo encontró tirando de su lengua con los dedos. Umar dijo "¡Para! que Alá te perdone!" Abu Bakr contestó; "Esta lengua me ha llevado a peligrosos lugares." [12] Abdullah ibn Mas'ud dijo: "Por Alá, junto a Quien no hay otro dios, nadie merece una larga sentencia en prisión más que la lengua." También solía decir: "Oh lengua, habla bien y te beneficiarás; desiste de decir cosas malas y estarás a salvo; de otro modo solo encontrarás pena." Abu Huraira nos informó que Ibn al-Abbas dijo: "Una persona no sentirá más furia ni cólera más grande por ninguna parte de su cuerpo en el Día del Juicio que la que sentirá para su lengua, a menos que él sólo la utilice para decir o imponer el bien." Al-Hassan dijo: "Quienquiera que no contiene su lengua no puede entender su propio din." El menos perjudicial de los defectos de la lengua es hablar acerca de cualquier cosa que no le concierne. El siguiente hadith del Profeta (s) bastará para indicar suficientemente el daño de este defecto: "Uno de los méritos del Islam de una persona es abandonar lo que no le concierne." [13] Abu Ubaida informa que Ibn al-Hassan dijo: "Uno de los signos de que Alá abandona a un sirviente es hacerle que se preocupe con lo que no lo concierne." Sahl dijo, "Quienquiera que habla acerca de lo que no lo concierne es privado de la veracidad." Como ya hemos mencionado arriba, este es el menos perjudicial de los defectos de lengua. Hay cosas mucho peores, como hablar mal, chismorrear, discursos obscenos y equívocos, discursos hipócritas y con dos caras, presumir, pelear, discutir, canturrear, mentir, la burla, la mofa y la mentira; y hay muchos más defectos que pueden afectar a la lengua del sirviente arruinándole el corazón y causándole que pierda tanto su placer y su felicidad en esta vida, como su éxito y su ganancia en la próxima. A Alá es a Quien nos volvemos en busca de ayuda.
La Mirada Desenfrenada La mirada desenfrenada tiene como resultado que el que mira se siente atraído por lo que ve, y en la impresión de una imagen de lo que ve en su corazón. Esto puede tener como resultado varias clases de corrupción en el sirviente. Las que siguen son algunas de ellas: Se narra que el Profeta dijo una vez palabras al efecto: "La mirada es una flecha envenenada de shaytan. Quienquiera que agacha su mirada por Alá, El le concederá un dulzor refrescante que hallará en su corazón el día en que Le encuentre." [14] Shaytan entra con la mirada, ya que él viaja con ella, más rápido que el viento que sopla por un lugar vacío. El hace parecer lo que se ve más hermoso de lo que es realmente, y lo transforma en un ídolo a venerar por el corazón. Entonces él le promete recompensas falsas, enciende el fuego de los deseos dentro de él, y lo abastece de combustible con la madera de las acciones prohibidas, que el sirviente no habría cometido a no ser por esta imagen distorsionada. Esta distrae al corazón y lo hace olvidar sus más importante asuntos. Se establece entre él y ellos; y así el corazón pierde su sendero cierto y cae en el hoyo del deseo y la ignorancia. Alá, el Poderoso y el Glorioso, dice: "Y no obedezcáis e nadie de cuyo corazón Nosotros hemos hecho olvidar Nuestro recuerdo -que sigue sus propios deseos, y cuyo asunto ha excedido todos los límites. (18:28)"
La mirada desenfrenada causa las tres aflicciones. Se ha dicho que entre el ojo y el corazón hay una conexión inmediata; si los ojos se corrompen, entonces les sigue el corazón. Este llega a ser como un montón de basura donde se reúne toda el polvo, la suciedad y lo podrido, y así no queda sitio para el amor de Alá, confiar todo los asuntos en El, tener consciencia de su Su presencia, y sentir alegría en Su proximidad -sólo lo opuesto de estas cosas puede habitar tal corazón. Mirar fijamente y mirar sin restricción es desobediencia de Alá: "Y di a los hombres creyentes que bajen su mirada y guarden su modestia; es más purificador para ellos. Es cierto que Alá está enterado de lo que hacen. (24:30)" Sólo el que obedece las órdenes de Alá está contento en este mundo, y sólo el sirviente que obedece a Alá sobrevivirá en el próximo mundo. Además, permitir que la mirada pasee libremente ciega el corazón con capas de oscuridad, así como bajar la mirada por Allah le viste con luz. Después del ayat anterior, Alá, el Glorioso y Poderoso, dice en la mismo surah del Qur'an: "Alá es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio, y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia Su luz a quien quiere. Allah llama la atención de los hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas. (24:35)" Cuando el corazón es una luz, vienen a él de todas direcciones innumerables bienes. Si es oscuro, entonces nubes de maldad y aflicciones vienen de todas direcciones a cubrirlo. Permitir que la mirada corra suelta también hace ciego al corazón para distinguir entre la verdad y la mentira, entre la sunnah y la innovación; mientras que bajarla para Alá, el Poderoso y Exaltado, le da una visión penetrante, veraz y discernidora. Un hombre justo dijo una vez: "Quienquiera que enriquece su comportamiento exterior siguiendo la sunnah, y adorna su alma interna con la contemplación, aparta su mirada de lo que está prohibido, evita todo lo que sea de una naturaleza dudosa, y se alimenta sólo de lo que es halal - su visión interna nunca vacilará." Las recompensas por las acciones vienen en categorías. Quienquiera que agacha su mirada ante lo qué Alá ha prohibido, Alá le dará abundante luz a su mirada interior.
Demasiado Alimento El consumo de cantidades pequeñas de alimento garantiza la ternura del corazón, la fortaleza del intelecto, la humildad del ser, la debilidad de los deseos, y la gentileza del temperamento. Comer sin moderación produce lo contrario de estas cualidades admirables. Al-Miqdam Ibn Ma'd Yakrib dijo: "Oí que el Mensajero de Alá dijo: "El hijo de Adán no llena recipiente que desagrade más a Alá que el estómago. Unos pocos bocados deben ser suficiente para preservar su fuerza. Si lo debe llenar, entonces él debe reservar un tercio para su alimento, un tercero para su bebida y dejar un tercero vacío para facilitar la respiración."[15] Comer en excesivo induce muchas clases de daño. Hace que el cuerpo se incline hacia la desobediencia de Alá y hace que el culto y la obediencia parezcan laboriosos - siendo tales males suficientes por sí mismos. Un estómago repleto y el comer en exceso han causado muchas malas acciones e inhibido mucha adoración. Quienquiera que se salvaguarda contra las males de saturar el estómago ha prevenido un gran mal. Resulta más fácil para shaytan controlar a una persona que ha llenado el estómago con alimento y bebida, por lo que a menudo se ha dicho: "Restringe las sendas de shaytan por el ayuno." [16] Se nos ha informado que cuando un grupo de jóvenes de la Tribu de Israel estaba en adoración, y era el tiempo para ellos de romper su ayuno, un hombre se paró y dijo: "No coman demasiado, de otro modo ustedes beberán demasiado, y entonces acabarán por dormir demasiado, y entonces usted se perderán mucho." El Profeta (s) y sus compañeros, que Alá esté complacido con ellos, acostumbraban a pasar hambre con bastante frecuencia. Aunque a menudo fuera debido a una escasez de alimentos, Alá decretó las condiciones mejores y más favorables para Su Mensajero, que Alá lo bendiga y le de paz. De ahí que Ibn Umar y su padre antes que él, -a pesar de la abundancia de alimentos de que disponían- modeló sus hábitos de comidas a los del Profeta (s). Se nos ha informado que Aisha, que Alá esté complacido con ella, dijo: "Desde el tiempo de su llegada a Medina hasta que su muerte (s), la familia de Muhammed (s) nunca comió su porción de pan de trigo tres noches seguidas." [17] Ibrahim Ibn Adham dijo: "Cualquiera que controla su estómago está en el control de su din, y quien controla su hambre está en el control de un buen comportamiento. La desobediencia hacia Alá es más cercana a una persona que está saciada con un estómago repleto, y más lejana de una persona que tiene hambre."
Mantenimiento de Malas Compañías La camaradería innecesaria es una enfermedad crónica que causa mucho daño. ¡Con cuanta frecuencia la clase errónea de compañías y la interposición de personas privadas de la generosidad de Alá, plantan la discordia en los corazones que aún el paso del tiempo, siendo incluso suficiente para borrar montañas, ha sido incapaz de disipar! En el mantenimiento de tales compañías uno puede encontrar las raíces de la pérdida, en esta vida y en la próxima vida. Un sirviente debe beneficiarse de la camaradería. Para poder hacer eso, debe dividir a las personas en cuatro categorías, y tener cuidado de no permitir que se mezclen, pues una vez uno de ellos se mezcla con otro, entonces el mal puede encontrar una manera de introducirse: La primera categoría son esas personas cuya compañía es como el alimento: es imprescindible, la noche o el día. Una vez que un sirviente ha tomado su porción, le deja hasta que lo necesita otra vez, etcétera. Estos son las personas con conocimiento de Alá -de Sus órdenes, de los planes de Sus enemigos, y de las enfermedades del corazón y sus remedios- que desean el bien por Alá, Su Profeta (s) y Sus sirvientes. Asociarse con este tipo de persona es un logro en si mismo. La segunda categoría son esas personas cuya compañía es como una medicina. Sólo se les requiere cuando una aparece una enfermedad. Cuándo usted está sano, usted tiene no necesidad de ellos. Sin embargo, mezclarse con ellos a veces es necesario para su sustento, los negocios, las consultas y cosas por el estilo. Una vez que lo que usted necesita de ellos se ha cumplido, debe evitar mezclarse con ellos. La tercera categoría son esas personas cuya compañía es perjudicial. Mezclarse con este tipo de persona es como una enfermedad, en todos sus grados y variedades, fuerzas y debilidades. Asociarse con uno o con algunos de estos es como una enfermedad crónica incurable. Usted nunca ganará ni en esta vida ni en la próxima si usted los tiene por compañía, y seguramente usted perderá o su din, su sustento o ambos, por su causa. Si su compañía se ha apoderado de usted y ha sido establecida, llega entonces a ser una enfermedad fatal y espantosa. Entre tales personas están las que no hablan de nada bueno que pueda beneficiarle, ni le escuchan a usted atentamente para que quizás se beneficien de usted. Ellos no saben nada de sus almas y consecuentemente no saben colocar sus seres en su lugar correspondiente. Si hablan, sus palabras caen en los corazones de sus oyentes como los latigazos de una caña, mientras todo el tiempo están llenos de admiración y embeleso con sus propias palabras. Ellos causan aflicción a quienes están en su compañía, mientras creen que son el dulce aroma de la reunión. Si están silenciosos, son más pesados que una rueda de molino industrial -demasiado pesada como para llevar o arrastrar por el piso. [18] Para finalizar, la unión con cualquiera que es malo para el alma no perdurará, incluso si ésta fuera inevitable. Puede ser uno de aspectos más penosos de la vida de un sirviente que él sea atormentado por una persona tal, con quien pueda ser necesario asociarse. En tal relación, un sirviente debe adherirse al buen comportamiento, ofreciéndoselo sólo en su apariencia exterior, mientras disfraza su alma interior, hasta que Alá le ofrezca una manera de salir de su aflicción y los medios de escapar de esta situación. La cuarta categoría son esas personas cuya compañía es una fatalidad en sí misma. Es como tomar veneno: o la víctima encuentra un antídoto o perece. Muchas personas pertenecen a esta categoría. Son las personas de la innovación y del extravío religioso, los que abandonan la sunnah del Mensajero de Alá (saws) y recomiendan otras creencias. Ellos llaman sunnah a lo que es bid'a y viceversa. Un hombre con el más mínimo intelecto no debe sentarse en sus asambleas ni mezclarse con ellos. El resultado de hacerlo así ha de ser la muerte del corazón o, en el mejor de los casos, que caiga gravemente enfermo.
Qué Da al Corazón la Vida y el Sustento Usted debe saber que los actos de la obediencia son esenciales al bienestar del corazón del sirviente, de la misma manera que el alimento y la bebida lo son para el del cuerpo. Todas las acciones equivocadas son como alimentos tóxicos, y ellos dañan inevitablemente el corazón. El sirviente se siente la necesidad de venerar a su Señor, el Poderoso y Glorioso, porque está por naturaleza en necesidad constante de Su ayuda y asistencia. Para mantener que el bienestar de su cuerpo, el sirviente sigue con cuidado una dieta estricta. Come constante y habitualmente alimentos bueno en intervalos regulares, y se apresura a liberar su estómago de elementos perjudiciales si le sucede que ingiere por error malos alimentos. El bienestar del corazón del sirviente, sin embargo, es mucho más importante que el de su cuerpo, pues mientras que el bienestar de su cuerpo le permite llevar una vida libre de enfermedades en este mundo, el del corazón le asegura una vida afortunada en este mundo y la felicidad eterna en el próximo. De la misma manera, mientras la muerte del cuerpo separa al sirviente lejos de este mundo, la muerte del corazón tiene como resultado la angustia eterna. ¡Un hombre justo dijo una vez, "Que extraño resulta que algunas personas lloren por uno cuyo cuerpo ha muerto, pero nunca lloren por uno cuyo corazón ha muerto -¡cuando la muerte del corazón es mucho más grave!" Estos actos de obediencia son imprescindibles al bienestar del corazón. Vale la pena que mencionemos aquí los siguientes actos de obediencia, puesto que son muy necesarios y esenciales para el corazón del sirviente: Dhikr de Alá, recitación del Noble Corán, buscar el perdón de Alá, hacer du'as, invocar las bendiciones de Alá y la paz sobre el Profeta, Alá lo bendiga y le otorga paz, y orar de noche. [1] Hadith da'if, Al-Mundhari, 3/234; y al-Iraquí en el al-Ihya, 8/1539. [2] Hadith da'if, at-Tirmdihi, Kitab az-Zuhud, 7/92, gharib; nadie más lo ha transmitido excepto Ibrahim ibn Abdullah ibn Hatib, quien menciona a adh-Dhahabi, 1/43, indicando que esto es uno de los hadices gharib que se le atribuyen. [3] Da'if hadith, Ibn Hibban y al-Baihaqi, y al-Iraqi en su edición de al-Ihya, 8/1541. [4] Sahih hadith, at-Tirmidhi, al-Hakim, adh-Dhahabi. [5] Hadith Sahih, at-Tirmidhi y Ahmad; también al-Hakum y adh-Dhahabi. [6] Al-Bukhari en el Kitab ar-Riqaq, y Muslim en Kitab az-Zuhud. [7] At-Tirmdihi, Kitab az-Zuhud; él dijo que el hadith es hasan gharib. [8] At-Tirmdihi en Kitab az-Zuhud con una recitación levemente distinta; dijo que el hadith es hasan. Esta recitación fue recogida por Abu Na'im en al-Hilya. [9] Al-Buhhari, Kitab ar-Riqaq, 11/308 y Kitab al-Hudud, 12/113. [10] Al-Bukhari, Kitab ar-Riqaq, 11/308; Musulim, Kitab al-Iman, 2/18. El hadith completo es: "Quienquiera que cree en Alá y en el Ultimo Día que hable el bien o se quede en silencio; y quienquiera que cree en Alá y en el Ultimo Día que sea generoso con su vecino; y quienquiera que cree en Alá y en el Ultimo Día que sea generoso con su huésped." [11] El hadith es hasan y es relatado por at--Tirmdhi en Kitab az-Zuhud y por Ibn Majah en Kitab al-Fitan. At-Tirmidhi lo clasifica como hasan gharib. No tenemos narración de otro más que de Muhammad ibn Yazid ibn Khanis. [12] Hasan según Abu Ya'la, Baihaqi y as-Suyuti. Musnad, 1/201; as-Sa'ati. [13] Sahih, at-Tirmdhi, Kitab az-Zuhud, 6/607; Ahmad, al-Musnad, 1/201; as-Sa'ati, al-Fath ar-Rabbani, 19/257; hadith número 12 de los cuarenta Hadiths de an-Nawawi. [14] 14. Da'if, at-Tabarani, 8/63; al-Hakim, al-Mustadrak, 4/314; Ahmad, al-Musnad, 5/264. [15] Sahih, Ahmad, al-Musnad, 4/132; as-Sa'ati, al Fath ar-Rabbani, 17/88; at-Tirmidhi, Kitab az-Zuhud, 7/51. [16] Da'if, no aparece en la mayoría de las fuentes de la sunnah, pero es mencionado en el al-Ihya de al-Ghazzali, 8/1488. [17] Al-Bukhari, Kitab al-At'ima, 9/549; y Muslim, Kitab az-Zuhud, 8/105. [18] Ash-Shafi', que Alá esté complacido con él, relata que dijo: "Siempre que una persona tediosa se sienta junto a mí, el lado en que élla se sienta lo siento mucho más abatido que mi otro lado." Extraído de la Revista Báraka |