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Srebrenica vuelve a estar de luto hoy, a diez
años de la peor masacre que conociera Europa desde la Segunda Guerra
Mundial. El 11 de julio de 1995, tropas serbo-bosnias atacaron
brutalmente este enclave musulmán pese a que había sido declarado Zona
de Protección por la ONU y quedaba –en teoría- fuera de la guerra civil
que vivió Bosnia entre 1992 y 1995.
El contingente de 400 cascos azules holandeses que estaba a cargo de la
protección de Srebrenica no hizo nada para detener a los 2.000
atacantes serbo-bosnios comandados por Ratko Mladic.(Archivo
25/04/2002).
Bajo la mirada pasiva de los holandeses, decenas de camiones y micros
serbios cargaron a toda la población masculina –8.000 musulmanes- y
se los llevaron para fusilarlos. Más de 550 jóvenes mujeres y
niñas fueron violadas y 1.402 niños desaparecieron.
"Los cadáveres fueron reunidos en enormes fosas comunes", explica Murat
Hurtic, de la Comisión de Desaparecidos de Bosnia. "Meses después las
tumbas fueron revueltas con grúas, los cadáveres cortados en pedazos y
llevados a otras tumbas más pequeñas. Se quería ocultar el crimen".
El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia de La Haya (TPIY)
calificó de “genocidio” la masacre de Srebrenica en un fallo
judicial y pidió la captura de los cerebros del ataque: Ratko Mladic, el
subcomandante Zdravko Tolimir y el ex líder político Radovan Karadzic.
Por el genocidio están acusadas 19 personas, 16 de las cuales se han
entregado al Tribunal. Además, nueve sospechosos están a la espera de
ser juzgados. Hasta el momento ninguno de los responsables ha sido
condenado.
Radovan Karadzic y Ratko Mladic son protegidos por una red económica,
política y criminal muy poderosa que hasta ahora no ha podido ser
desbaratada. Para la población serbia estos dos presuntos criminales
de guerra son héroes nacionales.
Las familias de las víctimas musulmanas aún llevan adelante un juicio en
Holanda por la falta de protección prestada por el batallón holandés "Dutchbat".
Numerosos medios holandeses han vuelto a publicar estos días la famosa
foto en la que el comandante del "Dutchbat", el coronel Ton Karremans,
brinda con Ratko Mladic, un día después de que los holandeses rindieran
sus posiciones y un día antes de que comenzaran las matanzas.
En tanto, miles de personas -entre ellas sobrevivientes, invitados y
dignatarios- se reunieron hoy en la localidad bosnia de Potocari, cerca
de Srebrenica, para enterrar los cuerpos de 610 personas
recientemente identificadas.
Hasta el momento, expertos forenses han exhumado más de 5.000 cadáveres,
de los que 2.032 se han identificado con análisis de ADN y otras
técnicas. Más de 1.300 víctimas de Srebrenica ya están enterradas en el
cementerio del Centro para la Memoria.
De los 38.000 habitantes originales de Srebrénica sólo quedan 10.000,
según el alcalde, Abdulrahman Malkic, de los cuales 6.000 son serbios y
4.000, bosnios.
Hay destrucción allí donde se mire: agujeros de bala, cristales rotos,
ruinas y esqueletos de casas destruidas por la guerra civil impulsada
por los Bosnios para desterrar a croatas y musulmanes. El abastecimiento
de agua y electricidad sigue sin estar restablecido en muchos sitios, no
hay trabajo y casi no existe el transporte público.
"Srebrenica ha sido olvidada", asegura Melika Malesevic, quien
dirige la "Casa de la Confianza", creada el mes pasado con donaciones
alemanas para dar de comer a los más pobres.
Tomado
del Diario El Clarín, de Buenos Aires |