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Hablar mal de los Sabios y Estudiosos del Islam
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Por Umm Zaid |
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Bismillahir
Rahmanir Rahim En
el Nombre de Allah, Compasivo y Misericordioso Las
Alabanzas sean dadas a Allah, Señor de todos los mundos, y las
salutaciones y la paz sean sobre el Mensajero de Allah, nuestro Maestro
Muhammad, sobre su familia y sus compañeros, y otórgales paz.
Los
sabios de este Din, los hombres y mujeres que han entregado sus vidas para
estudiarlo a fin de poder transmitir su conocimiento a otros, merecen
cierto respeto por parte del resto de nosotros. No porque ellos sean más
importantes como seres humanos, sino porque ellos han hecho algo que,
sacrificando su tiempo, tal vez sacrificando un -desde el punto
financiero- más lucrativo modo de vida, tiene la finalidad de servir a la
Ummah y al resto de la humanidad. Esto no significa que vas a ir a
pegarte y seguir a cada sabio, o que tu personalidad se mezclar con la
suya, es sólo simple adab. Tus padres son merecedores de
determinado adab, al igual que los demás musulmanes, sin importar
el género o status. Aquellos de nosotros que hemos nacido y crecido en Occidente nos ha sido inculcado un cierto grado de icono clasismo. Un lema popular nos ordena a “Preguntar a la Autoridad”. Hay algunos en la Ummah que creen que es un derecho dado por Dios el cuestionar todo lo que un estudioso enseña, incluso si (o especialmente si) el cuestionamiento se da con vulgaridad, con poco tacto, o con cierto grado de hostilidad. Ellos dicen que los seguidores del Islam Tradicional no quieren que nosotros preguntemos algo, pero si que sigamos ciegamente a los profesores y aceptemos lo que nos dan a probar con cuchara, y dicen que esto les da el derecho a decir lo que quieran. Sin embargo, ellos quieren, de aquellos profesores, lo mismo que sus estudiantes. ¿La búsqueda del conocimiento sagrado dentro de un marco tradicional demanda un seguimiento ciego de parte del estudiante? No, no es así. Demanda, sin embargo, que entremos en un ámbito estudiante-profesor con amor y respeto, fuera de la consideración de nuestra mutua calidad de musulmanes. Cuestionar y preguntar a fin de clarificar algo, en medio de esta atmósfera, lejos de ser algo “errado”, es algo altamente recomendable. Al gran sabio y compañero Ibn Abbas (Allah esté complacido con él) le fue preguntado como había adquirido tanto conocimiento y él dijo: “ Con una lengua que preguntaba y una mente siempre alerta, aguda y penetrante” Es un proverbio repetido frecuentemente el que nosotros debemos a nuestro hermano musulmán y hermana musulmana setenta excusas para un mal comportamiento. Cualquier cosa que creas, que veas o que escuches que él o ella esta haciendo, concédele una excusa. Y luego, otra y luego, otra. Pregúntales acerca del asunto, en privado, de tal manera que no se sientan humillados o denigrados. Deja abierta la posibilidad de que no has visto o escuchado lo que creíste haber visto o escuchado, porque tu abres, también, la posibilidad que tu no eres tan perfecto o inteligente, como tu nafs quiere que lo creas. Abre la posibilidad de que los shuyukh y los profesores cometen errores, se equivocan, tienen malos días y se molestan como cualquier otro ser humano lo hace. Todos nosotros sabemos que cuando cometemos errores o decimos cosas que son mal entendidas, no queremos –por ello- ser humillados en público. ¿Cómo podrías esperar que las setenta excusas te sean dadas si tu no las has hecho posibles, ni las has extendido con respecto a otros primero? Había un artículo desplegado en un sitio de internet recientemente que calumniaba y deshonraba a varios estudiosos y a un grupo de estudiantes, y denigrando a un sheikh en particular. Estos hombres y mujeres, por ignorancia, podrían no saber, ni importarles lo que se decía acerca de ellos, pero ¿qué hay de nosotros que si los conocemos y queremos?. Está en nuestra propia naturaleza humana el querer proteger a aquellos a quienes uno ama y defenderlos cuando su honor y su persona son amenazados. El daño que se les ha ocasionado a sus reputaciones, especialmente a alguien individualmente, nunca será deshecho y reparado. Por Allah, conozco a un estudioso que fue atacado individualmente. Lo conozco como, sin más ni menos, una persona piadosa, amigable y de mente abierta, que ha hecho amigos lejos de la diferencia política, étnica y de las discusiones “madhhab / no madhhab”; que ama a los niños y que es capaz de tener una especial conexión con ellos; que no tuvo miedo de casarse con una mujer fuerte e inteligente, y que ama cocinar y cantar para sus estudiantes. Viaja miles de millas cada año sólo para enseñar un poco de lo que él ha aprendido, cuando otros podrían darse la vuelta y enseñar a sus esposos, esposas y niños. Él hace un esfuerzo especial para enseñar el conocimiento del Qur'an y el arte de recitarlo. Aunque el inglés no es su primera lengua, lo vemos esforzándose para estar seguro de que hemos entendido los puntos en detalles. Enseña con humor y paciencia. Nunca lo he visto tratar o hablarle a una mujer con algo menos que el máximo respeto y honor. Estaba asombrada cuando lo vi enfrentando y superando una tragedia que nos hubiera aplastado a muchos de nosotros, haciéndolo con dignidad y fortaleza de 'iman. Parecía más preocupado por otros de lo que él estaba de sí mismo. Mash'Allah, es una experiencia inspiradora estar cerca de alguien que tiene nur al 'iman – la Luz de la Fe – en su rostro. Wallahi, él ilumina un cuarto cuando se dirige a él. Mash'Allah, quiera Allah protegerlo y preservarlo. La
crítica malsana, la difamación, la calumnia y el chisme son todos
asuntos muy serios acerca de los cuales Allah subhannahu
wa ta'ala nos
ha dado la siguiente advertencia:
El
Mensajero de Allah (sallalahu aleyhi
wa salaam) también tuvo palabras duras
para aquellos que están ocupados en está práctica. Por ejemplo: “
El tipo de usura [riba] que más
prevalece es el hablar incesantemente y de forma injusta contra del honor
de un musulmán.” (Abu
Dawud) “O
comunidad de gente que han creído sólo por la lengua, mientras que la
creencia no ha entrado en sus corazones: No calumnien a los musulmanes, y
no averigüen sus faltas, porque si alguno comienza a hurgar en las faltas
de otros, Allah hurgará en las faltas de él, y si Allah hurga en las
faltas de alguien, lo llenará de deshonra y vergüenza en su casa” (Abu
Dawud) Nuestra reputación es sagrada en el Islam. Desgraciadamente, es tan fácil mover la lengua y muchos de nosotros no entendemos el daño que se puede ocasionar con una sola oración o frase, con una sola conversación, con un artículo, hasta que es demasiado tarde. Quiera Allah ta'ala perdonarnos a todos por el daño que hemos causado, inadvertidamente o de otro modo. Traducido por
Musulmanes Peruanos de www.modernmuslima.com |