Crímenes en Irak 

Rueguen por Faluya  

 


Por Sara Khorshid 15/11/2004
Escritora del Staff de IslamOnline

Escuchen, escuchen, los aviones de guerra” Abu Mohammed gritó. Pude escuchar los aviones por el teléfono. “Están sobre nosotros, sobre la casa, a casi 10 metros”. Esta noche es la última de Ramadán y mañana es el primer día de la fiesta islámica del Eid al Fitr. Abu Mohammed se encuentra actualmente en el vecindario de Al-Amiriyah en Bagdad, con su familia y otras cuatro familias que huyeron de Faluya hace unos pocos meses.

“Somos 45 personas en una sola casa” dice su hija Inas. Ella se queja acerca de la dificultad de vivir con tanta gente en una casa pequeñísima. Pero su tía Umm Waddah esta agradecida de que ella pudiera encontrar un lugar donde cobijarse y permanecer. “Al menos estamos en mejor situación que la gente de Faluya generalmente  viviendo en tiendas, o en las calles de Bagdad sin un lugar en el que guarecerse”.

Aquellos en Bagdad podrían también estar en mejor situación que los habitantes de Faluya que aún permanecen atrapados dentro de su propia ciudad, la que está siendo demolida hasta sus cimientos por el ejército estadounidense. Todo está siendo borrado del mapa, “las zonas residenciales, nuestras casas, todas ellas han sido destruidas. Han bombardeado el hospital, las clínicas, a los doctores, la infraestructura, todo” dice Abu Mohammed.

Incluso los animales, los árboles –los francotiradores están desperdigados por toda Faluya disparándole a cualquier cosa que se mueva. “ Ellos le disparan a los animales en las calles, a los árboles que mueven sus hojas al viento,” describe Umm Omar, quien planeaba salir de Faluya ayer.

Su sobrino fue asesinado hacía una semana, pero su cuerpo aún permanecía en la calle. “Ellos no nos han permitido llevar su cuerpo a la casa”. Ella no pudo ayudar llorando. La muerte se ha enseñoreado. Un anciano al que ella no conocía murió en su casa. Lo habían encontrado desangrándose en la puerta y llevarlo a la casa no fue de mucha ayuda ya que los teléfonos no funcionan y aún si funcionaran, ya no hay más doctores en Faluya: todos han sido expulsados por las fuerzas norteamericanas e iraquíes y no se les ha permitido volver. Así es el anciano desconocido murió, en la casa, luego de permanecer desangrándose por tres días.

Las casas están llenas de civiles heridos que son dejados desangrarse hasta morir; las calles están llenas de cadáveres esparcidos hasta que los tanques norteamericanos pasan sobre ellos

 

Soldados norteamericanos juntos a tres víctimas en Faluya


Umm Waddah dejó Faluya después que la casa de sus vecinos fuera destruida y los restos de los cuerpos de sus dueños se esparcieran por su propio techo.


“Dentro de la casa, todo tiembla debido a la fuerza de los raids de los aviones que vuelan muy bajo en el cielo. Si salimos, los aviones estarían ahí mismo sobre nosotros” dice Umm Usama, que dejó Faluya hace dos semanas.

Otra habitante de Faluya, Umm Waddah, dejó Faluya después que un cohete norteamericano destruyera la casa que se encontraba frente a la suya y los restos de los cuerpos de sus dueños se esparcieron hasta el techo de su propia casa. Al día siguiente, ella y su familia rápidamente salieron a Bagdad. Ella ruega que sus antiguos vecinos, los Ghanem, descansen en paz.

Y ella pregunta, “¿Qué hemos hecho? Nuestras mujeres y niños han sido asesinados, nuestros jóvenes muertos, nuestras casas demolidas, ¿por qué?” Los políticos del Gobierno Interino Iraquí y el portavoz del Ejército Norteamericano dice que están detrás del “terrorista Abu Musab Al-Zarqawi” quien, según creen, está escondido en Faluya junto con sus seguidores, “los insurgentes”.

“¿Qué Zaraqawi? ¿Dónde está Zarqawi? ¿Es un fantasma?” pregunta Umm Usama. “No hay ningún Zarqawi en Faluya, ni luchadores árabes como ellos dicen”. En nombre de Al-Zarqawi 1200 personas han sido asesinadas en Faluya, según los militares norteamericanos, los que describen a las víctimas como “insurgentes” y “guerrilleros”. Testigos dicen que los muertos son civiles residentes.

“La casa de nuestra vecina fue bombardeada; Ellos la mataron a ella y a otras dos mujeres, dos hombres y dos niños –ocho personas- en el nombre de Al-Zarqawi”. Una de las mujeres estaba en su séptimo mes de embarazo. Su feto fue expulsado de su cuerpo y permaneció vivo por 6 horas hasta que murió, de acuerdo con los vecinos y familiares que recuperaron los cuerpos de entre as ruinas.

 


El Ejército norteamericano describe a las víctimas como “insurgentes”. Testigos señalan que son civiles.


Ellos dormían a las 3.30 AM cuando el cohete cayó en su casa, la aplanó y los mató a todos –la mamá Hazima Moceen, sus dos hijos, sus dos hijas, su nuera y tres nietos.

 Una de las hijas de Hazima, Mona, tuvo la “suerte” de escapar a Bagdad días antes que su familia fuera asesinada en el nombre de Al-Zarqawi. Para ella, Al-Zarqawi es como esa proclama de las armas de destrucción masiva. “Ellos vinieron con la mentira de las armas de destrucción masiva a invadir Iraq, y ahora vienen con la mentira de Al-Zarqawi para desaparecer Faluya”, dice.

Veinte meses desde la invasión y la destrucción masiva de Iraq, se ha revelado que Saddam no tenía armas de destrucción masiva. El Iraq Survey Group Report, un reporte de la CIA hecho público el 6 de octubre, reiteró lo que un informe tras otro ya habían establecido: Irak no poseía stock de armas ilícitas al momento de la invasión norteamericana en marzo del 2003 y no había iniciado algún programa para producirlas.

“Y no hay ningún Zarqawi en Faluya. Eso es algo falso y no tiene base”, añade Mona.

Ellos también claman que están liberando Irak, del cual el único lugar que falta ser “liberado” es Faluya y de la que las fuerzas norteamericanas se retiraron en abril de 2004, después de haber creado tragedias en cada pueblo. Ellos están, una vez más, tratando de sojuzgarla y traerle “la democracia y la libertad”, como la han traído al resto de Irak.

“Ahora odiamos los términos `democracia´ y `libertad´; Son una maldición para nuestro pueblo” Amer Al-Zawbey dice con intensa amargura. Amer es el ciudadano bagdadí que se encuentra hospedando en su casa a la familia de Abu Mohammed y a otras cuatro familias originarias de Faluya.

 


A la vez que escuchaba el sonido de los aviones de guerra norteamericanos en las afueras de la casa de Amer en Bagdad, podía escuchar el ruido de los niños del Cairo jugando con fuegos artificiales para celebrar el `Eid


El argumento de democratización y liberación de Irak fue el pretexto para la invasión del 20 de marzo, con el resultado de la destrucción masiva del país y de pérdidas, sin precedentes, para su gente. Casi diariamente y coche bomba estalla en Irak. Más de 100,000 muertes adicionales se han producido desde la invasión liderada por los Estados Unidos y el riesgo de muerte por violencia para los civiles en Irak es ahora de 58 veces más alto que antes de la invasión (The Lancet, de acuerdo a una investigación dirigida por científicos de la John Hopkins Bloomberg School of Public Health de la ciudad norteamericana de Baltimore). Aún más, el nivel de desempleados ha alcanzado el 70% de acuerdo a estudios realizados por la Facultad de Economía de la Universidad de Bagdad.

“[Dada esta trágica situación], cualquiera que crea que América ha invadido y ocupado Irak a fin de traer la democracia y la libertad es o un estúpido o está cooperando con los norteamericanos en contra de los iraquíes” dice Monther Yaakoub, otro habitante de Faluya mudado a Bagdad.

A la vez que escuchaba –en el teléfono- el sonido de los aviones de guerra y de los  tanques norteamericanos en las afueras de la casa de Amer en Bagdad, donde decenas de habitantes de Faluya han conseguido abrigo, podía escuchar el ruido de los niños del Cairo jugando con fuegos artificiales para celebrar el fin del Ramadán y dando la bienvenida al `Eid Al-Fitr que empezará a la siguiente mañana, tanto en Egipto como en Irak. Recordé a los niños de Mona: “Durante los continuos ataques aéreos durante la noche en Faluya, mis hijos se levantaban y gritaban `Mamá, nuestra casa se cae, mamá; nuestra casa se cae. ¿Adónde vamos a ir?”

Finalmente me siento obligada a cumplir mi promesa hacia las personas de Faluya con las que conversé y es la de hacer escuchar sus llamados a través de este artículo: Abu Mohammed pidió que la prensa occidental cubra las situación de horror en la que están viviendo ellos. Umm Waddah pidió que los árabes, que ven la tragedia iraquí por los canales de televisión árabes, actúen y ayuden a sus hermanos y hermanas en Irak. Y Umm Usama nos pidió que rogáramos y rezáramos por Faluya y por Irak.

Sara Khorshid es escritora del Staff de IslamOnLine y tiene un BA en Ciencias Políticas de la Universidad del Cairo. Puede usted llegar a ella escribiéndole, en inglé,s a sarakhorshid@islam-online.net

Extraído de IslamOnLine