El Islam, la alternativa desconocida

Primeras Jornadas Imam Muhammad Wasani. Melilla 5,6 y 7 de Febrero 2004. Centro Cultural Federico Garcia Lorca. UNED. MELILLA
ISLAM EN EUROPA

Conferencia pronunciada en Melilla el Jueves 5 de Febrero por
Hajj Abdulhasib Castiñeira

Los musulmanes aparecen como un problema en la sociedad occidental. Los musulmanes no son el problema, El problema, o mas bien, los problemas y muy graves, están multiplicándose en el seno de la sociedad occidental, desde dentro, y son síntomas manifiestos de su decadencia. ¿Qué está ocurriendo en esta sociedad que necesita mano de obra barata –esclavos- a los que explotar? ¿Porqué la gente no quiere tener hijos?, ¿porqué se han convertido en prácticas normales lo que es antinatural como las parejas del mismo sexo, las familias de un sólo padre, el adulterio, la violación y las perversiones contra la mujer y los niños?
¿A qué se debe que la codicia despiadada de los capitalistas consiga siempre sus objetivos a costa de guerras, robos masivos, endeudamiento de países enteros, destrucción del planeta y su orden natural y además las estrategias de publicidad consigan convencernos de que son filántropos, benefactores y liberadores?

Esos son problemas verdaderos y nos amenazan a todos.

El Islam, paradójicamente, tiene soluciones y alternativas a los mas graves dilemas que azotan a las sociedades capitalistas. Es un modelo completo, sin fisuras, con puntos de vista muy sólidos y coherentes y por eso el Islam es una “amenaza” para los que no quieren perder sus privilegios y desean que el mundo siga por el curso actual, aunque ello suponga la destrucción de los valores humanos, devastación de la naturaleza, injusticia y sufrimiento para muchos millones de seres humanos en el planeta.

Pero Islam es desconocido. La percepción del Islam hoy esta envuelta en falsedades, fobias, estereotipos, cliches y mentiras.

Una versión de estas mentiras, fobias y estereotipos es la del fanatismo violento. La otra versión, igualmente falsa, es la del Islam domesticado, dócil: una religión mas en el supermercado de la sociedad de consumo. Islam no es ni una cosa ni la otra. Islam sigue siendo desconocido. Es el camino profético. El mensaje de todos los profetas y mensajeros, es la actualización de la revelación y la guía para los creyentes.

Islam es sumisión. La sociedad capitalista es, por el contrario, dominio. Los musulmanes son gente que se somete, que buscan su lugar natural en el orden natural. La sociedad Occidental es dominante, se emplea a fondo para dominar a la naturaleza. Todo el esfuerzo de progreso tecnológico, crecimiento económico y globalización de la sociedad moderna son expresiones de un espíritu de dominio y explotación sin límites ni barreras de los recursos de nuestro habitat.

Las ansias desmedidas y fuera de control son las causantes de todos los males y es el núcleo del problema.

El Islam como solución.

El discurso occidental afirma que ya no quedan alternativas al paradigma presente de la globalización, el sistema democrático, el libre mercado y el denominado “orden internacional” o Nuevo Orden Mundial. Esa es por ejemplo la tesis formulada por Francis Fukiyama en su libro “El fin de la historia y el último hombre” y esa tesis es naturalmente falsa. Sin embargo, existen alternativas al actual paradigma, pero el principal problema es el dogmatismo de la sociedad laica y la utilización interesada de los principios como la libertad y la democracia. “Libertad” en el campo político resulta ser, si se examina en profundidad, la manipulación de las masas por medio de poderosas presiones de imagen y opinión que llegan a la intimidación con miedos y amenazas completamente fabricadas como la reciente paranoia americana.

En el área económica el “mercado libre” es en realidad el dominio casi absoluto de unos pocos titanes de las finanzas, la industria y la comunicación que aniquilan la competencia, destruyen el comercio y constituyen monopolios y oligopolios que controlan todas las áreas de la actividad económica.

En el terreno social las “libertades” modernas de Occidente han creado un crecimiento exponencial de los divorcios, la violencia familiar, abuso de niños, prostitución y pornografía infantil, drogadicción, suicidios, crimen, el uso de drogas anti-depresivas y la erosión de los valores y tradiciones de los pueblos y de la familia.

La democracia se ha convertido en un dogma de fe. Declararse disidente de ese dogma puede tener consecuencias tan graves como para un hereje en los tiempos de la Inquisición. La contradicciones, hipocresías y falacias de lo que se llama democracia son evidentes, sin necesidad de ser musulmán.

Ezra Pound decía: “La democracia es el sistema de gobierno dónde las decisiones las toman los bancos”. Bernard Shaw decía: “Democracy is anybody chosen by everybody” Democracia es un cualquiera elegido por todos.

En esta situación tan llena de mentiras y confusión los musulmanes tienen las cosas muy claras. Están firmemente arraigados a la cordura y al sentido común. A la forma natural, original del ser humano. Los musulmanes tienen parámetros básicos en todos los asuntos esenciales de la existencia humana que no son negociables ni manipulables. Esta solidez de los fundamentos no ha sido nunca impedimento para la innovación, el crecimiento económico y científico y la adaptación a los tiempos, al lugar y a las circunstancias en la miríada de facetas de la existencia que son flexibles y cambiantes.

El sentido de responsabilidad que acompaña a la consciencia de que las propias acciones tienen consecuencias en esta vida y después de ella es un elemento regulador de las relaciones sociales que se está perdiendo ya por completo en el ethos de las sociedades occidentales. El anhelo de la recompensa al término de la vida y la satisfacción de obrar el bien como un logro en sí mismo, son fuerzas internas del individuo que hacen a una comunidad generosa, solidaria y benevolente. El sentido de la justicia y de hacer el bien en este mundo está inseparablemente ligado a la creencia en la felicidad después de la muerte.

Conflicto entre Islam y laicismo

La educación parece ser un área donde el choque entre el Islam y la laicidad se muestra con una sensibilidad más aguda. El jefe de la comisión de expertos formada por el Estado francés para decidir sobre la vestimenta de las mujeres musulmanas, Bernard Stasi, visitó España a mediados de Diciembre 2003 y en un español mas que aceptable explicó su postura en una entrevista en la radio, diciendo literalmente:’La escuela es el santuario de la laicidad.” Es decir, que el laicismo tiene sus dogmas, sus templos y sus popes.. como el propio Bernard Stasi y Nicolas Sarkozy... La laicidad es un sistema pseudo-religioso, una millat, en lenguaje coránico, es decir:

una comunidad de valores con una visión del mundo, una idea de la felicidad y una serie de medios para alcanzarla. Los clérigos de la “religión laica” son los economistas que predican dogmas mágicos como que la deuda es riqueza.

En su teoría casi todos los valores laicos son perfectamente asimilables a los valores y las creencias mas fundamentales del Islam: decisiones basadas en la consulta, derechos humanos, progreso para el bienestar, igualdad de oportunidades y de responsabilidades, el imperio de la ley que rige para todos por igual, .... son valores con los que los que el Islam no tienen ningún conflicto.

Los conflictos para los musulmanes empiezan cuando esos dogmas son impuestos por la fuerza de las armas, como estamos viviendo en Irak y Afganistán, por la presión policial y judicial, como pretenden hacer en Francia. Entonces todos esos ideales y principios tan sublimes se muestran inauténticos. La brutalidad y el dogmatismo han sido característicos de las ideologías humanistas, que destilaban bondad en su teoría, pero cuya realidad política ha sido y sigue siendo una pesadilla de persecuciones, campos de concentración y exterminio, exilios forzosos, vejaciones, asesinatos -en masa y selectivos- y las violaciones mas sangrantes de todos los derechos.

Sin embargo esas no han sido nunca históricamente las señas de identidad de la comunidad musulmana. En las comunidades musulmanas nunca ha habido ni progroms ni inquisiciones ni limpiezas étnicas. Nunca las ha habido y nunca las habrá porque son contrarias a los parámetros mas esenciales del Islam.

El Estado laico y aconfesional, que ha surgido como una reacción comprensible a los excesos del Antiguo Régimen durante largos siglos en Europa, puede aprender mucho de la historia del Islam.

Musulmanes en Occidente

Las sociedades occidentales están cambiando y un factor de cambio es la aparición y el crecimiento exponencial de comunidades musulmanes en prácticamente todas las ciudades y poblaciones de Europa y América. Esa presencia de comunidades musulmanas es una riqueza nueva de recursos humanos y sociales para una sociedad cansada y desvitalizada. Su contribución a la sociedad occidental -como elemento revitalizador y de regeneración- no debe subestimarse.

Ante este fenómeno palpable, las sociedades occidentales están reaccionando de dos maneras diferentes: con la mano tendida de la ayuda social y con el rigor del rechazo. Las actitudes paternalistas y la intransigencia hacia los musulmanes, ambas implican -cada una a su modo- un desprecio hacia su realidad humana, sus valores, su saber y su creencia, aportaciones vitales de los musulmanes para este momento histórico en Occidente.

El reto que se presenta ante los musulmanes que han emigrado a los países del Norte industrializado, es precisamente el de no renunciar a sus valores y no guardárselos para sí mismos, comprender su validez universal, proyectarlos con claridad y con inteligencia, y mostrarlos en acción, para poder compartirlos, contribuyendo con sus propios tesoros a mejorar el mundo en el que viven y esa es la única forma en que mejorará su propia situación en los países de Occidente.

En Islam en España

Lo que esta ocurriendo en toda Europa y en occidente tiene su reflejo también en España. Sin embargo nuestro caso tiene unas características únicas y especiales.

Después de la brutal y sangrienta guerra que supuso la persecución religiosa, los abusos y el exterminio de la Inquisición, aún no se ha producido la reconciliación.

Si hablo de reconciliación después de una guerra fraticida, es porque la conquista de Granada marca igualmente la fase terminal de una guerra civil. No fueron árabes invasores los expulsados de España, en una reconquista, eran musulmanes de la Península Ibérica: celtíberos, hispanomusulmanes, exterminados por españoles cristianos.

Es decir, eran musulmanes nativos, autóctonos, al igual que los bosnios son un pueblo eslavo musulmán o los Sudaneses son un pueblo musulmán africano ( árabe solamente por adopción de la lengua).

Las Capitulaciones de Santa Fe otorgaron generosas garantías de protección, seguridad, autonomía y respeto a los musulmanes españoles que a cambio hacían la dolorosa concesión de aceptar vivir bajo una autoridad que no había surgido de ellos mismos.

La vigencia y validez de estos acuerdos que hoy llamaríamos internacionales no han sido anuladas. El hecho de que la parte cristiana traicionara de forma tan brutal y prolongada su cumplimiento, no anuló su vigencia como compromiso solemne jurado ante Dios y refrendado por el mismo Papa de Roma.

Traición, persecución religiosa, exterminio, expulsión y conversión forzosa fueron los mecanismos que hicieron que las Capitulaciones quedaran reducidas a un texto de estudio histórico sin ninguna vigencia jurídica, gracias a la efectiva "desaparición" de una de las partes.

Un fenómeno nuevo está sin embargo teniendo lugar, la reaparición del objeto jurídico eliminado: los musulmanes españoles.

Este marco de respeto y reconocimiento podría reemplazar las islamofobias paranoicas y los impulsos represores de americanos y europeos ofreciendo a cambio un acuerdo honorable y fecundo, en lugar de seguir repitiendo atrocidades como las que hemos visto en los últimos años en el continente Europeo, Sebrenica, Sarajevo, Grozni, Kosovo..

Y entonces podremos hablar de reconciliación, la reconciliación de los españoles con el Islam, o por decirlo más claramente la reconciliación con sus propios antepasados.

Ahora el Islam ha recobrado su presencia en España, aunque podemos decir que nunca la perdió sino por una brutal política de represión y exterminio. Ahora, el camino del Islam se ha abierto de nuevo en esta tierra. La oración está establecida en la nueva Mezquita de Granada y en otras Mezquitas. El Adhan ya se oye todos los días desde la cumbre del Albaicin. Muchos niños reciben sus regalos en el 'Id Al Fitr y en la Fiesta del Sacrificio, muchos españoles, en lugar de pasar una velada de intoxicación etílica la noche del 31 de diciembre, pasan en vela de embriaguez espiritual las noches de Ramadan.

Ahora hay nuevos hafidh de Coran españoles que han completado la memorización del Libro de Allah entero y lo han hecho en Melilla y con maestros de Melilla. Se han vuelto a acuñar dinares de oro y dirhams de plata con los pesos de la shariah. Hay comunidades con su Emir hay escuelas musulmanas y hay proyectos de crear mercados e Imarets que eran el complejo de servicios sociales alrededor de las mezquitas que se desarrollaron en Turquía durante la época Otomana. Pero ese es el tema de las conferencias de mañana Viernes, la alternativa y el modelo económico y social del Islam que la cortina de humo del terrorismo y el integrismo no puede ocultar y que es dónde los musulmanes tenemos que aplicar ahora todas nuestras energías.

El reto que tenemos los musulmanes ante nosotros es el de dar realidad a la alternativa humana, social y espiritual del Islam que sigue siendo desconocida y hacerlo sin caer en las trampas que nos tienden con los opuestos del terrorismo y la sumisión al sistema. Para ello es esencial preservar nuestra propia coherencia interna y no permitir que nos definan desde fuera porque esta claro que todos esos “expertos” del diálogo con el Islam no tienen un correcto conocimiento del tema.

Por lo que respecta a los que no conocen el Islam, lo mínimo que les puede pedir es el valor de acercarse a él sin prejuicios y examinarlo con un intelecto abierto. A los musulmanes el valor de ofrecerlo como es, sin pedir disculpas ni defenderse y con la valentía de demostrarlo como una realidad viva, no sólo palabras.

Tomado de la página de la Mezquita de Granada