Curt
Goering, director ejecutivo adjunto de la sección
estadounidense de Amnistía Internacional, que encabeza
la delegación, ha declarado: «Si el general Zinni no
pone sobre la mesa, tanto con los israelíes como con los
palestinos, la cuestión de los derechos humanos, puede
empezar a hacer directamente sus maletas».
La
delegación ha estado investigando la escalada de abusos
contra los derechos humanos en el contexto de las
recientes incursiones del ejército israelí en ciudades y
campos de refugiados palestinos y ha recopilado
información sobre los homicidios ilegítimos -incluido el
homicidio de seis miembros del personal médico (dos de
ellos doctores)-, la destrucción a gran escala de casas
y otros bienes y la detención arbitraria de más de 2.000
palestinos.
Curt
Goering ha subrayado que Estados Unidos debe reconocer
su propia contribución a los abusos contra los derechos
humanos que azotan la región. Según ha declarado: «Hemos
visto los daños causados en la Universidad de Belén por
cuatro misiles antitanques TOW de fabricación
estadounidense, y resulta difícil imaginar que los
impactos contra la universidad no fueran intencionados.
Los fondos estadounidenses hicieron posible la
construcción del nuevo Edificio Millennium, y también
hicieron posible su devastación».
David
Holley, asesor militar independiente que participa en la
delegación, ha investigado las armas y evaluado las
estrategias militares utilizadas en las operaciones de
la Fuerza de Defensa Israelí.
«Las
operaciones militares que hemos investigado parecen
haber sido llevadas a cabo no con fines militares sino
con la intención de acosar, humillar, intimidar y hacer
daño a la población palestina», ha dicho.
«O el
ejército israelí es extremadamente indisciplinado o ha
recibido órdenes de cometer actos que violan el derecho
de los conflictos armados», ha añadido.
Elizabeth Hodgkin, que investiga la situación de los
derechos humanos en Israel y los territorios ocupados y
la Autoridad Palestina, ha declarado que los actos
cometidos por grupos armados palestinos, que han atacado
a civiles, han arrojado bombas en las cercanías de
grupos de madres y bebés y han disparado arbitrariamente
contra automovilistas en las carreteras, son tragedias
espantosas y graves violaciones de los Convenios de
Ginebra.
«Pero
esos actos inaceptables no pueden en ningún caso
justificar las violaciones de derechos humanos que,
durante los últimos 16 meses, hemos visto cometer cada
día, cada hora, incluso cada minuto, contra palestinos
por las fuerzas de seguridad israelíes.»
La
investigadora ha descrito casos individuales de las
últimas tres semanas: la tragedia de la muerte de
personal médico, las cuatro casas de palestinos del
norte de la Franja de Gaza demolidas sin previo aviso y
sin oportunidad de apelar contra la demolición, o la
situación de cuatro miembros de una misma familia cuyas
casas en Deheishe han sido demolidas; también la
disposición de los soldados de la Fuerza de Defensa
Israelí a destruir, destrozar y saquear cualquier casa
que perteneciera a palestinos, o la detención y el trato
inhumanos de centenares de palestinos a quienes,
esposados y encapuchados, han mantenido casi
invariablemente sin comida, instalaciones higiénicas o
tan siquiera mantas durante las primeras 24 horas.
Elizabeth Hodgkin ha declarado: «Sólo unas decenas de
los más de 2.000 detenidos permanecen recluidos. Las
detenciones y el trato infligido bajo custodia parecen
haber estado destinados exclusivamente a degradar y
humillar a los detenidos».