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¿Dónde están las armas de Sadam?
Roberto
Montoya |
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| Extraído de mundoarabe.org | ||
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Los
poderosos misiles con los que nos dijeron Bush, Blair y Aznar que Sadam
Husein podía lanzar agentes químicos o bacteriológicos, siguen sin
aparecer. Ya se ha desmoronado el régimen de Sadam y esas terribles armas
que amenazaban al mundo, según nos contaron con lujo de detalle nuestros
tres grandes protectores y “defensores de la justicia y la libertad del
mundo”, siguen sin utilizarse. Pero Donald Rumsfeld, lejos de ponerse a
la defensiva ante la evidencia de que todo era un cruel montaje para
terminar apoderándose de los grifos de oro negro iraquíes, ha utilizado
este hecho para preparar el terreno a posibles nuevas etapas de la cruzada
mundial del Imperio lanzada tras el 11-S. Rumsfeld
ha dicho que "las armas pueden estar escondidas en otro país".
No ha explicado, claro, para qué le servía a Sadam tener esas peligrosísimas
armas 'escondidas' en otro país, mientras en el suyo el Ejército no tenía
las necesarias para resistir la devastadora superioridad militar de sus
atacantes. A pesar de lo infantil, de lo burdo del argumento de Rumsfeld,
no nos asombremos si a partir de él se empieza a perfilar el próximo
objetivo de la cruzada de Bush y sus acólitos, y, además, 'cuela' en la
llamada 'comunidad internacional'. ¿Tal vez Siria será señalado como el
país que alberga esas poderosas armas? No nos extrañemos. El miércoles
ya Rumsfeld acusó a Damasco de vender armas a Sadam y de refugiar a
muchos de sus familiares y colaboradores. La
trama se empieza a tejer. Y si el argumento cojea, siempre se pueden
'encontrar' también en algún búnker de Sadam, algunos de los productos
con los cuales se justificó esta guerra para poder mostrar ante las cámaras
de todo el mundo. No hay que preocuparse, desde Atlanta se pueden
transportar rápidamente los letales agentes químicos y bacteriológicos
que hagan falta. ¿Por
qué desde Atlanta? Porque tal vez queden en el Centro para el Control y
la Prevención de las Enfermedades (CDC) de esa ciudad y en los
laboratorios de la compañía American Type Culture Collection (ATCC)
algunas cepas de ántrax, de botulismo o de 'Clostridium perfringens' (la
bacteria necesaria para fabricar el 'gas gangrena', como las que enviaron
a Sadam desde ahí en 1986 y 1988 para utilizarlas en su guerra contra Irán.
El senador Robert Byrd tuvo la indiscreción de revelar hace tiempo esos
documentos clasificados que lo certifican. También
podrían enviarse esas 'pruebas' contra Sadam rápidamente a Bagdad desde
Maryland, desde el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades
Infecciosas del Ejército norteamericano (USAMRHD), situado en Fort
Detrick, desde donde todo indica que salieron las famosas esporas de ántrax
que mataron a varias personas en EEUU. 'Casualmente',
cuando los pasos de todas las pesquisas sobre esas misteriosas muertes
-que en un principio se atribuyeron a Ben Laden y/o a Sadam- convergieron
sobre este instituto del Ejército, y en particular sobre algunos de los
científicos que habían trabajado con esos letales agentes, se produjo el
'apagón' informativo, ya no se volvió a hablar de ellas. Sin embargo,
varios grandes laboratorios vendieron millones de vacunas contra esos
peligrosos productos y otras compañías vendieron millones de cámaras
antigás. Todo sea por el bien de la economía. Por
lo tanto, no hay que preocuparse; si es necesario incluso transportar a
Bagdad alguna bomba nuclear a medio construir -¿Sadam la iba a tener
lista en cuestión de meses, no recuerdan?- pues también se lleva. Sin
problemas, que en el almacén hay de todo. Roberto Montoya es autor de los libros “Los Terratenientes” (1970); “El caso Pinochet y la impunidad en América Latina (2000) y “El Imperio global” (2003) Extraído de mundoarabe.org |