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Adab
de la Sunna [i]
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1.
Es Sunna [ii]
ser temeroso del pasado de uno mismo, del estado de uno mismo al momento
de la muerte, de las calamidades y de la traición y la deshonra. Es Sunna
ser paciente y firme en la adoración, en las bendiciones, durante las
tribulaciones y los castigos divinos que recaen sobre nuestro cuerpo,
nuestra reputación, nuestra familia o nuestro dinero. Es de la Sunna
tener firme paciencia para evitar los pecados y compensar las malas
acciones del pasado. 2.
Es Sunna adorar y obedecer a Allah, por medio de la intención,
las acciones, las palabras; así como, durante cada movimiento y cada
estado de reposo. Es Sunna ser indiferente a este mundo y
encontrarse deseoso de la otra vida, reflexionando cuidadosamente en como
uno es ahora y como será uno después y en como será cuando se pase
revista en el Último Día, cuando sea separado de la muerte e
interrogado. Es Sunna tener la esperanza que nuestra obediencia será
aceptada, tanto como el arrepentimiento ante nuestra desobediencia, así
como estar satisfecho con lo que uno posee y satisfecho con lo que
generalmente es considerado suficiente, sin extravagancia y sin penuria. 3.
Es obligatorio estar satisfecho con lo que Allah, Altísimo, ha
destinado como parte de Sus actos tales como: la enfermedad, la pobreza,
la pérdida de intelecto, etc. Aunque algunos dicen que la Sunna es
estar satisfecho con tales hechos y lo que resulta obligatorio es tener
paciencia con ellos. En cuanto a los actos de los seres humanos que Allah,
Altísimo, ha prohibido como la incredulidad y el extravío, la satisfacción
con ellos es ilícita, de acuerdo al consenso de los sabios, pues la
satisfacción con la incredulidad y con los actos de desobediencia es, en
sí misma, incredulidad y desobediencia. 4.
Se permite llorar por el fallecido, con la condición que no se
cometan actos incorrectos tales como llamar al fallecido, en lamentación,
como si estuviese vivo enumerando sus grandes cualidades, o lamentar y
guardar rencor con respecto a lo que Allah ha destinado y establecido
firmemente; o perder la esperanza, lo cual contraviene nuestra servidumbre
y sumisión a Él. Es loable llorar por el fallecido en misericordia por
él. El Profeta (Allah le bendiga y le colme de paz) dijo, sobre el
llorar, cuando él (Allah le bendiga y le colme de paz) lloró por un
fallecido: “Ésta es una misericordia que Allah ha puesto en los
corazones de Sus siervos” -ya
que ello no niega estar satisfecho con el destino fijado por Allah-
situación opuesta al hecho de llorar por el fallecido debido a la propia
pérdida de uno (al no tenerlo ya), lo cual no es loable. Al-Fudayl,
cuando murió su hijo, rió y dijo, “Vi que Allah lo había destinado y
anhele estar satisfecho con lo que Él había destinado”. Y éste es un
buen estado en relación con los que pierden la esperanza. En cuanto a la
compasión hacia el difunto, la satisfacción con el destino y la alabanza
a Allah, que fue el estado del Profeta (Allah le bendiga y le colme de
paz), es más perfecta.
5.
Por consenso de los sabios se sabe que la paciencia, durante los
momentos de aflicción personal, es obligatoria. En cuanto a la aceptación
de éstos, espiritualmente es más alto y más cercano a Allah estar
satisfecho con ellos, aun cuando no es obligatorio. Aún algo más elevado
que tal satisfacción es dar gracias a Allah por las bendiciones divinas
existentes en dichos momentos en vista de la recompensa y el ascenso
espiritual por la paciencia obtenida ante ellos. Es ilícito para alguien
que, en desobediencia, acepte su lejanía con respecto a Allah. Y para
alguien que es castigado por Allah, estar satisfecho con eso no es
obligatorio. Traducido
por Abdel Gafur Antón para Musulmanes
Peruanos Extraído
de http://www.masud.co.uk
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