IRSHAD, de Sheikh Muzaffer Ozak al
Yerrahi
TOMO
I Capítulo 9 Pág. 188-189 Editora
Yerrahi Argentina 2005
Bismillahir Rahmanir Rahim
En el
Nombre de Dios Clemente
Misericordioso
La
primera persona que encontrarás en
tu viaje final de regreso al hogar
es Azra’il, el Angel bendito de la
Muerte. Le debes llevar cuatro
regalos, a saber: la realización de
todas las oraciones que perdiste; tu
observancia no sólo de los deberes
religiosos básicos, sino también de
los derechos humanos; consciencia de
tu mortalidad; el temor y la
incertidumbre acerca de tu destino.
El
Todo Glorioso nos dice que el
bendito José solía orar: “¡Oh Señor,
permíteme morir como creyente!
¡Inclúyeme entre los justos!”
Los
regalos para tu alma son cuatro:
“comer poco, dormir poco, decir
poco, y ser moralmente recto”. Si
actúas de esa manera, salvarás a tu
alma del tormento, y estará
satisfecha con tu regalo supremo.
Siempre debes llevar regalos a la
tumba en la que yacerás. Mientras
queda tiempo para hacerlo, deberías
preparar estos cuatro regalos para
la tumba: realiza la Oración de la
Vigilia de la Noche; lee el Corán;
mantente siempre puro; no cuentes
chismes, no enemistes a los amigos,
no causes daño.
Este
buen comportamiento será el regalo
de tu tumba. Hay dos Angeles
Inquisidores llamados Munkar y Nakir,
que les hacen las siguientes
preguntas a los muertos cuando
entran en la tumba: “¿Quién es tu
Señor? ¿Quién es tu Profeta? ¿Cuál
es tu religión? ¿Cuál es tu Libro y
hacia qué dirección te vuelves para
orar? ¿Qué significan para ti los
creyentes?”
También se te exige que lleves
regalos para estos ángeles. Sus
regalos son: abstenerse de mentir;
quitarse la arrogancia y asumir la
humildad; oír la Palabra de Dios y
aceptarla.
Los
regalos para la Balanza son cuatro:
la posesión de un buen carácter
moral, practicar la ética del Corán
y seguir el ejemplo establecido por
el Mensajero; no olvidar a Allah
sino recordar al Señor; abstenerse
de la ostentación y la hipocresía;
considerar indigno dañar a alguna
criatura y resarcir a quienes uno
puede haber hecho algún mal.
Los
regalos para Sirat también son
cuatro: evitar lo ilegal y dudoso;
suprimir la ira; no apartarse de la
congregación; el esfuerzo diligente
en la realización de los
mandamientos religiosos.
El
Infierno también debe tener sus
regalos. Se deben llevar allí los
cuatro regalos siguientes: la
distribución caritativa de la
riqueza propia en la causa de Allah;
llorar por temor a Allah; la
obediencia a los padres (en tanto no
implique desobediencia a Allah);
abandonar la rebelión contra los
propios padres.
También hay cuatro regalos para el
Paraíso: mantener los fideicomisos y
no traicionarlos nunca; los
desembolsos en la causa de Allah; el
auto sacrificio en bien de Allah; la
adquisición de conocimiento.
Los
siguientes cuatro regalos son para
el Mensajero bendito de Allah: amar
las buenas acciones y a la gente
buena por el bien de Allah; el
desagrado por las malas acciones y
la gente mala por Su bien; el
respeto y la atención a los
eruditos; el afecto por los miembros
de la casa de Mustafá.
Los
cuatro regalos para el Señor
Exaltado son estos: amar la
realización de los deberes
religiosos obligatorios y
necesarios; la renuncia a lo ilegal
y prohibido por temor a Allah;
alentar a la gente en las obras
buenas y nobles; advertir a la gente
e impedirles cometer el mal.
Una
vez un hombre fue a ver al Profeta
bendito y dijo: “¡Deseo la muerte,
Oh Mensajero de Allah!” Nuestro
Maestro le contó acerca de estos
regalos, y le preguntó si los había
preparado. “No, no lo hice”,
respondió el hombre. “¡No desees la
muerte antes de tenerlos
preparados!” dijo nuestro Maestro.
Traducción al Castellano: Asociación
Civil Cultural Yerrahi para la
Difusión del Islam
Orden Yerrahi
al Halveti – Buenos Aires
(Argentina)
