ANTÍDOTOS PARA EL APEGO MUNDANO

Sheikh Muzaffer Ozak al Yerrahi al Halveti

Orden Yerrahi al Halveti (Bs.As. – Argentina)

 

Bismillahir Rahmanir Rahim

En el Nombre de Dios Clemente Misericordioso

 

Como hemos dicho, hacer dinero es un placer mundano. Una persona sin fe o adoración no puede escapar de la pena y la aflicción, ya sea que gane dinero o no. Porque su corazón está sin Allah, a Quien su alma anhela.

 

La adoración es el medio con el cual encontrar a Allah y encontrar la unión con Él. Cuando una persona no es consciente de que la fe y la adoración son el remedio para su enfermedad, usa medicinas falsas para tratar su enfermedad. La enfermedad queda temporalmente bajo control, sólo para dejarse sentir de nuevo en cuanto el efecto de la medicina se pasa. El sufriente empieza a tener pensamientos negativos, tales como: “¿Y si me matan para conseguir mi dinero?” No creyendo en Allah, niega también la providencia de Allah: “¿Supón que me haga pobre?” Aparte de esas ansiedades neuróticas, su falta de creencia en el Más Allá hace que también le tema a la muerte y a convertirse en nada más que polvo. Porque no tiene ninguna confianza en Allah, finalmente lo consume la preocupación por la suerte de los seres queridos que dejará detrás.

 

Si no hace nada de dinero y no puede adquirir riquezas, entonces, dado que no tiene fe en Allah, y no cree en la divina providencia, se corroe mientras observa el estilo de vida de sus superiores. No se da cuenta de que Allah da conocimiento a aquellos que lo quieren, riqueza a quien Él quiere. Comparándose con aquellos que tienen más que él, se consume con el fuego de la falta de fe, diciendo envidiosamente: “Ese hombre es más ignorante que yo. ¿Cómo puede ser él más rico que yo, cuando yo soy más inteligente?” Luego cae en el fuego del Infierno y se quema, justo aquí en este mundo, antes de entrar en el Infierno del Más Allá.

 

No se le cruza por la mente que su situación es una prueba de la existencia de Allah. Si no hubiera Uno Previsor, los inteligentes y los eruditos seguramente tomarían todas las posiciones elevadas y poseerían la mayor riqueza, mientras que los ignorantes y los tontos tendrían que morirse de hambre. Cuando el hombre inteligente no puede encontrar pan, tiene que tolerar el hecho de que el imbécil tiene que comer. El hombre ignorante obliga al erudito a tomar en cuenta sus necesidades financieras y materiales.

 

Todo eso demuestra la existencia de Alguien que dirige este universo. Pero por más que busquen, los que no tienen fe no pueden ver o reconocer al Dueño de esta Fuerza y Poder. Incapaces de reconocer Su existencia, no pueden escapar de la pena y la preocupación, ya sea que estén en la abundancia o en la necesidad. Intentan, sin éxito, disipar sus preocupaciones bebiendo, con juegos de azar o con sexo ilícito. Sus problemas empeoran de día en día, hasta que algunos de ellos recurren incluso al suicidio.

 

Para poder escapar de las miserias y los problemas de esta vida, el primer remedio es creer en Allah, someterse a Él y recordarlo constantemente. En este punto quizás objetes diciendo: “Pero conocemos a mucha gente creyente, que lleva a cabo sus oraciones, mantiene el ayuno y recuerda a Allah, pero aun así no consigue liberarse de su miseria y aflicción”. Si es así, déjame recordarte que, como ya lo explicamos en un capítulo anterior, la fe entra en tres categorías:

 

i.   Conocimiento de la Certeza;

ii   Visión de la Certeza;

iii.  Verdad de la Certeza.

 

En otras palabras, la fe por haber oído, la fe por evidencia visible, la fe por la experiencia.

 

Aquellos que no pueden escapar de los problemas, a pesar de tener fe y llevar a cabo la adoración, se encuentran en el estado de fe basada en lo que han oído. No obstante, tales personas se sienten más a gusto en esta vida que aquellas que están sin Allah y sin adoración. Su fe, basada en el Conocimiento de la Certeza, con frecuencia es un gran consuelo para ellos. En cuanto a aquellos que carecen de fe y no llevan a cabo actos de adoración con el cuerpo, pero que sin embargo veneran financieramente por medio de la caridad, ayudando a los pobres y así en más, sus buenas acciones les dan un pequeño respiro; a pesar de su falta de fe entran en la presencia divina por algún tiempo. Eso también demuestra cómo la fe y la adoración son los medios por los cuales los seres humanes tienen acceso a la presencia divina durante esta vida mundana.

 

Aquellos que han llevado su fe a los niveles de Certeza por percepción y experiencia directa, son llamados “benéficos” (sahibu-l-ihsan). Allah está con los benéficos y los verdaderamente devotos. Cuando alcanza este nivel, un ser humano se libera de las miserias y las aflicciones. Son los corazones sin Allah los que permanecen tristes y deprimidos en los buenos y en los malos tiempos. Allah siempre recuerda a aquellos que siempre lo recuerdan a Él. A través del recuerdo constante de Allah, el siervo se libera de sus penas.

 

Saca de tu corazón a todos los demás, para que Dios pueda aparecer allí;

El rey no establecerá su corte en un palacio que no está preparado.

 

El Señor de todos los Mundos les dice a aquellos que creen en Él: “Recordadme; no Me olvidéis”. El recuerdo es de varios tipos. Todos deberían lograr la felicidad por medio de recordar a Dios de acuerdo con la propia estación.

 

El recuerdo eleva a la humanidad a la Verdad. Repitamos: Allah recuerda a aquellos que lo recuerdan a Él. Esta es la estación más elevada. Los diferentes tipos de recuerdo son: recuerdo público, recuerdo privado, recuerdo del corazón, recuerdo del espíritu y recuerdo del alma secreta.

 

El mejor recuerdo es: la ilaha illa-llah

 

Si se pusiera esta Buena Frase en un platillo de la balanza, y en el otro los siete niveles del cielo y los siete niveles de la tierra, la ilaha illa-llah pesaría más que todo el resto.

 

Allah, Conocedor de todas las cosas ocultas, nos dice que el cielo y la tierra combinados son una “mera migaja” comparada con la grandeza de Su recuerdo:

 

El Recuerdo de Allah es lo más grande de todo. [29:45]

 

Que Allah llame grande a algo, es prueba suficiente de su naturaleza exaltada. Si una persona dice la ilaha illa-llah una sola vez con amor, remueve cuatrocientos pecados. La pena y la aflicción son los hijos del pecado. Y el mayor pecado es la falta de fe.

 

La Buena Frase la ilaha illa-llah es el remedio para todas nuestras enfermedades, curación para el cuerpo y el ojo, brillo para el corazón, alimento para el alma, llave para los misterios. Lustra el corazón. El nombre de Allah es lustre para el alma, mientras que Su divino pronombre “Él” [Hu] es el misterio más elevado de todo. Allah, Glorioso es Él, dice: “Recordadme a Mí, para que Yo también pueda recordaros a vosotros”. Si una persona dice “ALLAH”, el Señor en Su Gloriosa Majestad responde: “¡Siervo mío! Estoy preparado. ¿Qué quieres de Mí?” En cuanto al siervo, o bien oye este divino favor o no lo oye. En cualquiera de los dos casos, ciertamente recibe una respuesta de Allah.

 

La respuesta divina no llega por medio del sonido o la voz, ni de una dirección particular. No está explicada en palabras. Es como un sabor agradable, y un sabor no se puede describir a aquellos que no lo han probado, como tampoco un color a un ciego o la música a un sordo. . .

 

En esta vida de aquí abajo, los seres humanos tienen tres posturas básicas: parados, sentados, y acostados. Un ser humano no debería olvidar a Allah en ninguna de esas tres posiciones. En tanto no olvidamos a Allah, no podemos hacer ningún mal. Un creyente que recuerda a Allah con su lengua, que no Lo olvida en su corazón, y cuyo corazón y boca concuerdan, obtendrá este favor divino: “Siervo Mío, que Me recuerdas mientras estás de pie! Sé bien consciente de que llegará un Día en que toda la humanidad estará de pie; en el terror de ese Día, Yo no te olvidaré. Dado que tú no Me olvidas, sino que estás allí parado en Mi recuerdo, Yo no te olvidaré en ese Día terrible. Regocíjate en Mi perdón; te honraré con Mi Paraíso y Mi Belleza!”

 

Así es como se dirige Allah al creyente que lo recuerda mientras está sentado: “¡Siervo Mío, que Me recuerdas mientras estás sentado! Llegará un Día, un Día tan terrible que todos los Profetas caerán de rodillas, pensando solamente en sí mismos mientras gritan: ‘¡Nosotros, nosotros!’ Oh siervo Mío, tú que me recuerdas mientras estás sentado allí, Yo no te olvidaré en ese Día. Te concederé Mi perdón, te cobijaré a la sombra de Mi Trono, te daré Mi Paraíso y te alojaré al lado de Mi Elegido”.

 

Se nos dice que Allah se dirigirá a los creyentes que lo recuerdan mientras están acostados, con estas palabras: “¡Siervo Mío, tú que Me recuerdas mientras estás acostado! No está lejos el momento en que te acostarán de costado en la tumba. Te abandonarán sin aquellos que amas. Te sacarán de tu blando colchón y te acostarán sobre la dura tierra. Desde una casa próspera, te mudarán a un agujero desolado. Desde tu hogar tan brillante, te llevarán a un sitio de oscuridad. Desde una casa libre de serpientes, ciempiés, escorpiones y arañas, te llevarán a un sitio donde abundan esas criaturas. ¡O Siervo Mío, tú que Me recuerdas mientras yaces sobre tu costado! Yo no te olvidaré cuando estés yaciendo en ese nido de serpientes y ciempiés, oscuro y solitario. Ese nido desolado, la tumba que es el “cajón de los actos”, Yo la transformaré en un lecho de rosas, un jardín de jacintos; la convertiré en un Jardín del Paraíso y allí no te sentirás solo, porque te enviaré huríes y asistentes para servirte”.

 

Las recompensas que obtienen aquellos que recuerdan a Allah no se limitan al Más Allá. Prosperan y alcanzan la felicidad en este mundo también. En vez de pena, sus corazones están llenos de alegría. Su pesar se convierte en gozo. Resuelven sus problemas, obtienen sus deseos y alcanzan sus objetivos. Aquellos que dicen “Allah” nunca se decepcionan.

 

¡Tú que olvidas a tu Señor, que no recuerdas a tu Señor, que eres desagradecido con Sus bendiciones! ¡Tú que a raíz de eso caes en el océano del pesar! ¡Tú que no tienes ninguna escapatoria de la aflicción de este mundo y el tormento en el Más Allá! Ven, ven con Allah; ven a la felicidad. Las puertas del Paraíso están abiertas;  ¡te invitamos a la felicidad en este mundo y en el Próximo! ¡Los placeres mundanos no son ninguna cura para tu dolor! Mil desgracias yacen ocultas detrás de cada placer de este mundo.

 

Si bebes, tu salud se arruina, tu moral se corrompe. Si vas a bailar, te agotas. El juego lleva a los suspiros y las lágrimas. Si ganas, al perdedor le tocan los suspiros y las lágrimas. Lo que consideras un placer y tomas por felicidad no es más que dolor y pesar.

 

¡Ven, adora a Allah! Nada puede ser más feliz que eso. . .

 

Allah nos dice en Su Sagrado Corán que recordándolo a Él, el corazón se tranquiliza. Él da la orden majestuosa: “Recuerda, para que puedas tener éxito”. ¡Glorifica a Allah noche y día, mañana y anochecer! Porque lo necesitas a Él. Él es tu Señor. Tú eres Su Criatura. Más tarde, Él hará que mueras y vuelvas otra vez a la vida, que te lleven a Su presencia. El Paraíso se les dará a aquellos que tienen fe y hacen buenas obras, mientras que el grado más elevado lo ganarán aquellos que recuerdan a Allah.

 

¡Recuerda a Allah con frecuencia! Glorifícalo de noche y de mañana, para que Él te mire con misericordia, te conceda Su indulgencia y Su perdón, y te saque de la oscuridad y te lleve a la luz; para que Él te pueda mostrar la verdad y la realidad; que te permita alcanzar tu objetivo en este mundo y en el Más Allá.

 

Allah es Compasivo hacia los creyentes. Él Ama a aquellos que lo recuerdan. Los exalta en este mundo y en el Más Allá. Todo el mal viene de olvidar a Allah. Aquél que recuerda a Allah es consciente de estar siempre con Él, Allah está incluso más cerca nuestro que nuestros órganos vitales. Somos nosotros los que estamos lejos de Él.

 

En el grado en que recordamos a Allah, en ese mismo grado nos acercamos a Él. Ningún velo cubre el ojo, ninguna lana tapa el oído del que se acerca a Allah. Una persona semejante ve con Allah, oye con Allah, está de acuerdo con Allah y camina con Allah. Aquél que ve con Allah tiene una visión infalible.

 

del Yahoo Group Bismillah