BISMIL.LAHI ARRAHMANI ARRAHIM

DIARIO DE UN PEREGRINO ANDALUSÍ

De: Khalid Monedero

(1ª Parte)

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INTRODUCCIÓN

Este diario fue escrito día a día durante la Peregrinación a la Meca, para no olvidar ningún detalle de aquellos maravillosos días y poder compartirlo con toda la gente que desee leerlo. Pueden encontrar términos y frases como: recuperar mi Islam, completar mi din, entrar en el Islam... Nunca utilizo la palabra “conversión”, ya que en mi opinión es inadecuado. Convertirse a otra religión significa que previamente eras de una y pasas a otra. Pero el Islam no es una religión, el Islam es el DIN, palabra árabe que se ha traducido erróneamente como religión, pero que en realidad es mucho más, ya que es una forma de vida para el musulmán las 24 horas. Es un sistema completo para organizar una sociedad humana en todos los aspectos que podamos imaginar. Las traducciones muchas veces no dan el concepto exacto al que se refiere un término, pues en muchos casos, las palabras árabes no tienen equivalentes en las lenguas occidentales y se cae en el error de traducirlas en términos judeocristianos. Dando así un sentido equivocado y una equivalencia totalmente inadecuada.

En el Sagrado Corán, Al.lah (Subhanahu ua Taála) nos enseña la moral, la política, las leyes para regir nuestra sociedad, conocimientos científicos y un inmenso etcétera. El Islam surge cuando se han derribado los ídolos y los dioses. Se es musulmán precisamente cuando no se tiene ninguna religión. El musulmán busca a su Señor verdadero desde la espontaneidad. Se intuye a Al.lah cuando han sido barridos los ídolos que enturbian la razón del ser humano. Por lo tanto el Islam es una civilización y no puede compararse con una simple religión. Tal vez se acercaría más a la realidad si denominásemos al Islam como filosofía de vida.

Cuando digo que RECUPERÉ MI ISLAM, estoy diciendo que recuperé lo que era mío por derecho y por herencia. Todos nacemos musulmanes, pero después por diversas circunstancias nos enseñan otro camino. Este era mi derecho. Y además es mi herencia, la herencia que mis antepasados andalusíes musulmanes me dejaron escrita en la sangre. La misma sangre que derramaron los que les expulsaron, mataron u obligado a aceptar el cristianismo.

Cuando digo que COMPLETÉ MI DIN, quiero decir que al entrar en el Islam he completado el camino de la verdad ya que es la continuación del judaísmo y el cristianismo verdaderos (que hoy ya no existen). Nuestro Profeta vino para terminar lo que ya se nos había dado, recordándonos que la Humanidad se ha vuelto a desviar y para sellar con Él, el último de los profetas enviados por Al.lah (Subhanahu ua Taála).

Debemos ser cuidadosos con los términos que usamos al hablar de Islam, ya que muchas veces se tiende a hacer homologías con el cristianismo u otras religiones. Y cuando un no musulmán recibe la información piensa que en realidad nuestro din es una religión más y deja de interesarse ya que no le parece algo nuevo. Este error se comete con mucha frecuencia por parte de musulmanes que no sabemos ponernos al nivel sociológico y cultural de las personas a quienes les hablamos. Traducir los conceptos islámicos con términos judeocristianos, es un error en el que siempre caemos. Pero es normal porque para entender el Islam hace falta mucho tiempo y muchas veces se nos piden explicaciones rápidas y atajamos usando palabras que hacen al oyente comprender, en parte de lo que estamos hablando. Así, en esta web encontraréis que algunas veces uso términos judeocristianos, porque de momento he considerado que era necesario en algunas de las secciones, para facilitar así la comprensión de aquellos que no estén muy familiarizados con el Islam.

Por esto he tratado de evitar palabras como oración, rezar, Dios, etc. En su lugar he preferido dejar la palabra árabe. Por ejemplo se tiende a traducir salat por oración, pero realmente lo que los musulmanes hacemos NO ES REZAR como lo entienden los no musulmanes. Nosotros adoramos a Al.lah con nuestras palabras (que son exactamente las mismas que fueron reveladas a nuestro Profeta) y con movimientos de nuestro cuerpo, cada uno de los cuales tiene un significado muy concreto. No se cambia ni una coma de lo que está escrito en el Sagrado Corán. No necesitamos intermediarios entre Al.lah y nosotros. No tenemos curas que nos exculpen de los pecados. Además, los musulmanes no cometemos pecados, sino faltas. Faltas contra nosotros mismos, porque a Al.lah no podemos ofenderle, Él tiene poder sobre nosotros, pero nosotros no tenemos poder sobre Él. Nada de lo que hacemos puede compararse con lo que hacen otras religiones.

Tampoco la palabra AL.LAH puede traducirse por DIOS. Dios en castellano tiene forma en femenino (diosa), con lo cual estaríamos atribuyendo sexo masculino al Creador, además la palabra tiene plural (dioses), entonces estaríamos restándole importancia al Creador ya que puede ser uno de varios. En árabe no existe este problema con la palabra Al.lah, ya que es neutra, no puede transformarse en masculino ni femenino y tampoco tiene plural (procede de la contracción de Al Il.lah). Además los cristianos actuales tienen a Dios como una trinidad y para nosotros Al.lah es UNO.

28 de marzo de 1998

LA PARTIDA

Son las 18: 50 h. y estoy en un avión volando desde Madrid hacia Londres. Por la gracia de Al.lah (Subhanahu ua Taála) voy a realizar el quinto pilar del Islam invitado por el príncipe Abdulaziz de Arabia Saudí. Esto se hizo posible por mediación de los Centros Culturales Islámicos de Madrid y de Valencia. Somos trece personas de diversas partes de España. Me costó mucho tiempo creer que esto podía ocurrirme a mí; ir a la Peregrinación sin haber hecho ningún esfuerzo para conseguirlo. En mi destino estaba escrito que por diversas circunstancias en el último momento quedara una plaza libre y que una llamada telefónica casual de un hermano de la mezquita de Valencia pusiera en conocimiento que podría ir yo. Siempre pensaba en el Hadj como algo muy lejano e inalcanzable. Uno nunca puede saber lo que va a pasar con su vida. Alhamdu lil.lah.

Es la primera vez que subo en avión y estoy muy emocionado al ver aquel enorme aparato metálico suspendido en el espacio conmigo dentro. El paisaje en este momento son espesas nubes blancas que quedan bajo nosotros como si se pudiera bajar y jugar revolcándose entre ellas.

A veces pueden verse relieves, valles y montañas inmensas de infinitas nubes que abarcan todo cuanto puede observarse hasta el horizonte. Esto me hace pensar en la grandeza de Al.lah (Subhanahu ua Taála), en cuantas cosas estarán fuera de nuestro alcance y de nuestros sentidos... Después empezamos a descender y empezó a dejarse ver Londres, verde, gris y húmeda.

Más tarde cogimos el vuelo Londres-Jeddah en un cómodo avión de las Líneas Aéreas Saudís. Todavía no he conseguido acostumbrarme al momento del despegue.



Escribiendo en mi diario (Jaimas de Mina).

29 de marzo de 1998

LLEGADA A TIERRA SAGRADA

Estamos en Jeddah. Bajamos del avión con las vestiduras blancas que nos pusimos después de que nos informaran que íbamos a pasar el Miqat. Empecé mi entrada en Arabia Saudí con una dura prueba de paciencia, ya que cuando el avión había aterrizado tuve que entrar en el cuarto de baño para colocarme bien una de las telas que se me caía. Cuando salí, todos mis compañeros de España se habían marchado y me encontré solo, sin documentación, sin equipaje y con únicamente dos telas blancas que cubrían mi cuerpo. No tuve más remedio que bajar del avión y quedé allí esperando 20 minutos para ver si bajaba algún conocido, pero fue inútil. Así que me obligaron a subir a un autobús donde no conocía a nadie y como tampoco sabía idiomas, salvo un poco de inglés y un escaso árabe, apenas me podían entender.

Después de un viaje de otros 20 minutos largos y angustiosos yo intentaba no ponerme nervioso ya que estaba en estado de sacralización o de Ihram, en el cual cualquier cosa negativa debe evitarse. Bajé del autobús y sólo pensé en la Misericordia de Al.lah, que esto ocurría por mi bien y que estaba en Sus Manos. Así que después de ir andando entre cientos de peregrinos sin saber dónde dirigirme, acabé no sé cómo en la puerta de entrada de la aduana donde estaban los demás españoles. Al pasar por aquella puerta me regalaron un Sagrado Corán que agarré con fuerza y cariño en mis manos. Las probabilidades de encontrarles eran remotas, ya que allí había centenares de personas, pero les encontré. Alhamdu lil.lah, así empezó mi Hadj con una gran bendición.

Inmediatamente nos pusimos a hacer dos rakat poniendo la intención de comenzar la Peregrinación. Tras la aduana me esperaba otro momento de tensión. Me retuvieron ya que les resultaba extraño que un español tuviera el aspecto de un árabe y pensaron que tal vez mi pasaporte era falso. Aunque yo insistía, hablando con mi rudimentario árabe, que mis apellidos eran españoles y que mi aspecto era así por ser descendiente de moriscos andalusíes, ellos me miraban y decían que mi físico era de la región de Sanaá en el Yemen. Así, me hicieron pasar a una habitación donde me interrogaron otros dos saudís.

Uno de mis compañeros de viaje, acudió para ayudarme ya que hablaba árabe y les dijo que éramos invitados del príncipe Abdulaziz. Aunque costó, al final se convencieron y me dejaron pasar. A pesar del apuro intenté mantener la sonrisa en mi rostro. Esto es normal que suceda porque deben asegurarse muy bien de quién entra en la ciudad sagrada.

Después de pasar la aduana estuvimos bajo unas grandes carpas que protegen del durísimo Sol del desierto en el Trópico de Cáncer. Enseguida se puso a llover. Era maravilloso mojarse bajo la lluvia en un lugar desértico. Era la Baraka de Al.lah.

Tras unas horas de espera, vino un autobús a recogernos para llevarnos al hotel en Mecca.

De las tres formas que hay de realizar el Hadj se escogió la modalidad Al Tamattuû. En ésta se separa la visita mayor (peregrinación propiamente dicha) y la menor (úmra) con un espacio de tiempo entre las dos, preferiblemente sin alejarse de los límites de Mecca.

Por la noche hicimos ûmra, es decir, dimos las siete vueltas a Kaába (esto se llama Tawaf en árabe) y el recorrido de Safa a Marwa. También llovió, fue muy hermoso.

Cuando pude ver la Mezquita Sagrada (Al Masyid Al Haram), mi corazón se desbocó como un caballo salvaje. Estaba ansioso por ver la Kaába. Una vez dentro, circulando entre los miles de peregrinos, todos igual, con dos telas blancas, seamos pobres o ricos, blancos, negros, amarillos, cetrinos, todas las razas, hombres y mujeres juntos todos ante Al.lah (Subhanahu ua Taála). Las únicas diferencias entre nosotros es el iman (la fe), esto es lo único que nos distingue ante Al.lah en todo momento.

Al llegar al patio central exterior ya podía divisarla entre las columnas y los arcos, entre el gentío, a lo lejos, en perspectiva, en una posición perfecta, allí estaba, la Kaába...

No podía creerlo, tenía frente a mí el lugar al que me dirigía para hacer salat y que no podía ver. En un flash, mientras me acercaba a ella, recordé mi vida antes de recuperar mi Islam. Pronto las lágrimas encontraron la forma de escapar de mis ojos, bajando por mi rostro. Allí estaba la casa erigida por Ibrahim (Alaihi Al Salam= sobre Él sea la Paz), esplendorosa, magnífica, poderosa, emanando una energía increíblemente perceptible.(nota: Ibrahim es el nombre de Abraham en árabe),

Justo por encima de ella, arriba en los cielos, unas aves rapaces vuelan girando alrededor, recordándonos que todos los seres de la Creación adoran a Al.lah.

Fue impresionante ver la gente haciendo el Tawaf y luego nos metimos nosotros para hacerlo también. En cada vuelta se van leyendo frases que expresan súplica, recuerdo y alabanza al Señor de los Mundos. Pasé muy cerca de la Piedra Negra y de las huellas de Ibrahim (Alaihi Al Salam), pero era pronto (todavía no me había familiarizado con el lugar) para intentar acercarme a ellas ya que hay tantas personas que se hace casi imposible acercarse a estos lugares tan especiales. Después del Tawaf hicimos el trayecto de Safa a Marwa, emulando el recorrido que realizó Hadjar con su hijo Ismaïl (Alaihima Al Salam) cuando estaban perdidos en el desierto y estaban a punto de morir de sed, entonces fue cuando empezó a manar el agua de Zam Zam. Al concluir bajamos a este pozo y por fin pude cumplir uno de mis grandes deseos, llenar mi boca con ese agua sagrada. Bebí hasta no poder asimilar más.(nota: Hadjar es Agar, la esposa de Abraham, e Ismaïl es Ismael, el hijo de Abraham)

Sentí como esta agua entraba en mi estómago y penetraba en mis tejidos llegando hasta mis ojos para que de ellos emane el brillo de los ojos del buen creyente, del que tiene purificado su cuerpo y su espíritu. Era una sensación de depuración absoluta.

Beber de esta agua que mana del desierto desde los tiempos del profeta Ibrahim (Alaihi Al Salam) y que sigue dando de beber a millones de personas todos los años, es una bendición. Es ligera y no cansa beberla, puedes tomar muchísima y nunca te sacia. Después nos quitamos las vestiduras blancas y ya podíamos vestirnos con qamis, chilaba o lo que deseáramos.

30 de marzo de 1998

LAS PRIMERAS SENSACIONES TOCANDO LA KAÂBA

La Kaâba es la primera construcción realizada para adorar al Único Dios. Fue Ibrahim (=Abraham) quien la construyó y simboliza la Unicidad divina y el derribo de los ídolos y los falsos dioses. Nosotros no adoramos a la Kaâba, por supuesto que no, sino que circulamos a su alrededor para renovar nuestro pacto con Al.lah y comprometiéndonos a cumplir con Él. Es el lugar en el que confluyen todas las energías de todos los musulmanes del mundo cuando realizan los salauat. Estemos donde estemos, nos orientamos hacia la Mecca. Esto es lo que Al.lah nos ordenó.

Hemos hecho otro Tawaf, esta vez voluntario. En esta ocasión me he atrevido a acercarme más y he conseguido poner mi frente y mis manos (como en posición de suyud pero de pie) sobre la esquina de la Kaába llamada Ruku Yemeni, lugar que solía besar el profeta Muhammad (Salal.lahu Alaihi ua Sal.lam). Hice duaá para aquellos que me lo pidieron y para todos los seres que quiero. Este primer momento en que pude besar este lugar y posar mis manos y frente, es de profunda emoción que no me es posible relatar a nadie, pues es un sentimiento que quedó entre Al.lah y yo.

Los demás días siempre vinimos a hacer todas las salauat diarias que podíamos, ya que nuestro hotel estaba bastante lejos de la Mezquita Sagrada. Hacer salat en comunidad allí, frente a la Kaába es de lo más confortante y purificador para el espíritu humano. El valor de hacerlas aquí es 100.000 veces más que en otro lugar.

31 de marzo de 1998

LOS OJOS DE LA LANGOSTA

Esta noche me ha sucedido algo muy extraño. En la Mezquita Sagrada por la noche es frecuente que hayan multitud de insectos que son atraídos por las luces y que se congregan en el suelo, cerca de los focos luminosos. Sobre todo había grillos y saltamontes de todos los tamaños.

Estaba sentado sobre mi alfombra esperando la hora de la salat Al Ïsha, lejos de los focos para evitar los insectos. De pronto una langosta de tamaño muy grande (especie de saltamontes que es muy conocida por ser una gran devoradora de cosechas) cayó a mi lado derecho, a un metro de distancia y dirigió su mirada hacia mí. Podía ver sus grandes ojos compuestos observándome como nunca lo había visto antes en un insecto. Dentro de la biología mi especialidad es la Entomología, disciplina que estudia los insectos, habiendo dedicado la mitad de mi vida a capturarlos, matarlos y desecarlos para su posterior estudio científico. Por lo tanto conozco perfectamente el mundo de los insectos y este animal era realmente intrigante.

Después la langosta se acercó dirigiéndose a mí despacio hasta llegar al borde de mi alfombra y sin quitar la vista de mis ojos. Entonces se paró y me hizo una especie de gesto agachando la parte anterior de su cuerpo y elevando la posterior. Después sentí que quería que pusiera mi mano abierta cerca de ella, lo hice y ante mi asombro no se asustaba y es más, subió sobre mi mano, la acerqué a mí y podía sentir a través de sus ojos lo que ella sentía y sabía que ella también podía percibir lo que yo. !!!Estaba comunicándome con un animal!!!

Posteriormente sentí que quería bajar y la dejé en el suelo. Bajó de mi mano, me miró por última vez y de un salto se marchó volando, dejándome tras su marcha con una gran paz interior y el corazón expandido hasta el infinito. Era como si estuviese sintiendo la VIDA en mayúsculas. Miré a mi alrededor y nadie se había dado cuenta de lo que me había sucedido. No me importa que alguien piense que esto es una sugestión mía o que me he vuelto loco, porque esto fue real y lo cuento abiertamente porque quiero dar testimonio de que Al.lah está siempre cerca de nosotros y de una forma u otra nos lo hace saber. Para mí esto fue muy significativo y a partir de ahora miro a los seres vivos de otra forma. Mecca es un lugar milagroso, allí todo es posible.

2 de abril de 1998

VISIÓN DE LA KAÂBA DESDE LO ALTO

Pudimos disfrutar observando la Kaába desde el piso superior de la Mezquita Sagrada, justo después de realizar la salat del Fayr y el Subh, cuando la luz empieza a aparecer en el horizonte. Mirando abajo podíamos verla poderosa y enigmática con la multitud girando alrededor. Aquello podía ser como el movimiento de lo infinitamente pequeño (los electrones girando alrededor del átomo) hasta lo infinitamente grande (el movimiento de los cuerpos celestes en una galaxia). La energía se hacía muy perceptible. Las sensaciones eran muy fuertes.